El médico Gontrand López-Nava, especialista en obesidad y director de la Unidad de Endoscopia Bariátrica del Hospital Universitario HM Sanchinarro, sostiene que Ozempic y otros fármacos basados en GLP-1 pueden ayudar a perder peso, pero no resuelven por sí solos una enfermedad compleja.

Para el especialista, el éxito a largo plazo depende tanto del tratamiento elegido como de la capacidad del paciente para transformar su relación con la comida. Por eso insiste en que la obesidad no puede abordarse solo desde la pérdida rápida de peso.

«Si piensas que los fármacos son la panacea para perder peso, es un error»

Gontrand López-Nava

El médico explica que el problema aparece cuando el paciente deposita toda la responsabilidad del tratamiento en el medicamento y no aprovecha ese tiempo para modificar su comportamiento alimentario. También subraya que el llamado hambre emocional influye en la relación con la comida, sobre todo en momentos de estrés, tristeza, alegría desmedida o euforia.

La pérdida de peso con GLP-1 está en torno al 15%

López-Nava afirma que estos fármacos actúan sobre el cerebro, imitan una hormona que aumenta la insulina y reduce la glucosa en sangre, y ralentizan la digestión para generar saciedad. Según su experiencia, la pérdida de peso que suelen conseguir los pacientes está en torno al 15%.

El especialista advierte que, cuando se abandona el tratamiento, los resultados pueden diluirse si no se consolidan nuevos hábitos durante el proceso. Por eso resume su postura en una idea: la única forma de evitar el efecto rebote es cambiar la rutina alimentaria y de ejercicio.

La endoscopia bariátrica entra por la boca y llega al estómago

Frente a la actuación sobre el cerebro, López-Nava defiende la endoscopia bariátrica como una herramienta que actúa directamente sobre el órgano implicado en el apetito. Explica que el procedimiento consiste en entrar por la boca con un endoscopio, llegar al estómago, realizar pliegues y salir.

Esos pliegues son temporales, no implican una intervención irreversible y reducen el apetito. Además, no dejan cicatrices ni exigen largos postoperatorios, de modo que el paciente puede estar al día siguiente en casa.

Pancreatitis, diarreas y mareos requieren supervisión médica

Aunque considera que los fármacos son seguros cuando están correctamente indicados, el especialista subraya que deben administrarse bajo supervisión médica. Señala que en distintas revistas científicas se han publicado efectos adversos como pancreatitis, diarreas, somnolencia, mareos, cambios en el estado de ánimo y fatiga.

También recuerda que estos medicamentos actúan sobre receptores neurológicos en el cerebro e inhiben circuitos relacionados con el hambre y la saciedad. Esa acción, advierte, exige vigilancia porque puede afectar otros comportamientos y merece valoración profesional si aparece algún efecto secundario.

En su experiencia, la endoscopia se acompaña de apoyo nutricional y apoyo psicológico para establecer una rutina alimentaria positiva y sana, además de combatir el hambre emocional. Su recomendación final es que cualquier decisión terapéutica se tome con un profesional y se adapte a las circunstancias de cada paciente.