Salud

La prueba que mide cómo se recupera el corazón tras ejercitarse

La recuperación del pulso tras hacer ejercicio da pistas sobre la salud cardiovascular y el riesgo futuro.

Autor · Salud y Bienestar

Eleazar M.S.

Eleazar M.S. informa en Panorama sobre campanas de vacunacion y salud preventiva.

114 artículos publicados

La rapidez con la que baja el ritmo cardíaco después del ejercicio puede decir mucho sobre la salud general. No solo importa cuánto se acelera el corazón al subir escaleras o correr para alcanzar un autobús, sino también cuánto tarda en volver a la normalidad al terminar el esfuerzo.

Qué mide esta prueba

La llamada recuperación de la frecuencia cardíaca es la diferencia entre las pulsaciones durante el ejercicio máximo y las registradas un minuto después de detenerse. Especialistas en cardiología la consideran un buen indicador de la salud cardiovascular y la relacionan con presión arterial alta y eventos cardíacos.

También se ha asociado con el riesgo general de mortalidad. Un estudio publicado en 1999 en la Clínica Cleveland, en Ohio, siguió durante seis años a 2.400 adultos y halló que quienes tenían una recuperación cardíaca baja tenían cuatro veces más probabilidades de morir en ese período. Otros trabajos han mostrado resultados parecidos.

En adultos jóvenes y de mediana edad, esta medida puede vincularse más con el riesgo de muerte que la hipertensión arterial.

Para calcularla, hace falta un reloj o un cronómetro. Primero se estima la frecuencia cardíaca máxima, que los dispositivos inteligentes muestran de forma automática o que puede calcularse restando la edad a 220. Luego se realiza ejercicio intenso hasta alcanzar entre el 70% y el 85% de ese máximo.

Al terminar, se toma el pulso de inmediato y se repite un minuto después de descansar sentado o acostado. La diferencia entre ambas cifras es la recuperación. Una bajada de al menos 18 latidos en ese primer minuto se considera óptima, mientras que un descenso inferior a 12 puede alertar sobre problemas futuros.

Antes de intentar la prueba, los médicos recomiendan consultar a un especialista, sobre todo si hay antecedentes cardíacos. Si aparecen mareos, dolor u opresión en el pecho, o falta de aire desproporcionada, la actividad debe detenerse de inmediato.

La buena noticia es que el ejercicio regular puede mejorar esta recuperación y ayudar a normalizar el riesgo. Caminar rápido, montar en bicicleta, correr, nadar o bailar son algunas de las opciones que se sugieren para mantener el sistema cardiovascular en buen estado.

Contenido redactado con asistencia de un LLM.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata esta nota?

La rapidez con la que baja el ritmo cardíaco después del ejercicio puede decir mucho sobre la salud general. No solo importa cuánto se acelera el corazón al subir escaleras o correr para alcanzar un autobús, sino también cuánto tarda en volver a la normalidad al terminar el esfuerzo.

¿Qué se sabe sobre «Qué mide esta prueba»?

La llamada recuperación de la frecuencia cardíaca es la diferencia entre las pulsaciones durante el ejercicio máximo y las registradas un minuto después de detenerse. Especialistas en cardiología la consideran un buen indicador de la salud cardiovascular y la relacionan con presión arterial alta y eventos cardíacos.

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