Una encuesta del Instituto Kinsey, de la Universidad de Indiana, apunta a que la llamada recesión sexual entre la Generación Z es real: los jóvenes tienen menos relaciones sexuales, pero no necesariamente han perdido el deseo.
Menos actividad, pero no menos interés
El estudio se realizó con una encuesta online a 2.373 estadounidenses de entre 18 y 29 años, diseñada por cuotas para recoger distintas edades, géneros, orientaciones sexuales, grupos raciales y étnicos, regiones y situaciones sentimentales.
Los resultados muestran que el 29% de los participantes no había tenido ninguna pareja sexual durante los tres meses anteriores y que un 19% aseguraba no haber tenido nunca una pareja. Para los investigadores, la recesión sexual de la Generación Z parece ser real.
Pese a eso, solo el 18% de los encuestados se declaraba insatisfecho con su vida sexual. El Instituto Kinsey resume así la paradoja: el problema parece ser la oportunidad, no el deseo.
La economía y las pantallas pesan en la intimidad
Entre los factores señalados por el estudio figuran el cansancio asociado a las citas, el miedo al rechazo, las dificultades económicas y el cambio de normas sociales. En esa línea, el 43% de los jóvenes consultados afirma que las preocupaciones económicas han hecho más difícil tener citas o mantener una relación romántica, y un 37% dice que el estrés financiero afectó negativamente su vida sexual.
La encuesta también apunta a otras formas de conexión. Aproximadamente uno de cada cuatro encuestados asegura que las interacciones online, como los mensajes, las redes sociales o los asistentes de inteligencia artificial, cubren parte de sus necesidades emocionales o de intimidad. Además, el 28% reconoce que el tiempo dedicado a las pantallas y otras actividades digitales reduce su motivación para buscar relaciones sexuales cara a cara.
Anticonceptivos e infecciones de transmisión sexual
El trabajo del Instituto Kinsey también deja una alerta sobre salud sexual. Solo el 35% de los jóvenes asegura utilizar habitualmente preservativos y aproximadamente un tercio declara no haberse realizado nunca una prueba para detectar infecciones de transmisión sexual.
El instituto advierte de que el uso de anticonceptivos suele ser inconsistente y que la percepción de disponer de acceso a ellos no siempre se traduce en comportamientos protectores. La conclusión del estudio es que el deseo sigue presente, pero convive con obstáculos económicos, miedo al rechazo, agotamiento ante las citas y nuevas formas de buscar intimidad.