El neurocientífico estadounidense Karl Deisseroth recibió el lunes 5 de octubre el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026, un reconocimiento que comparte con los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel.
Un avance clave para estudiar el cerebro
La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska destacó una técnica que cambió la forma de investigar el cerebro y que hoy se usa en miles de laboratorios en todo el mundo. El premio fue concedido por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética, método que permite encender o apagar neuronas concretas en un cerebro vivo.
Hegemann, de la Universidad Humboldt de Berlín, y Nagel, de la Universidad de Wurzburgo, identificaron la canalrodopsina, una proteína de un alga unicelular que abre un canal en la membrana cuando recibe luz azul. Después, en 2004, Deisseroth y varios estudiantes de doctorado introdujeron esas proteínas sensibles a la luz, conocidas como opsinas, en neuronas de roedor.
La palabra como herramienta clínica
Deisseroth sostiene que «no hay bisturí más preciso que una palabra o una frase bien construida». Además de investigador, trabaja como psiquiatra en el hospital de Stanford y atiende a pacientes con depresión resistente al tratamiento y con trastornos del espectro autista.


