La economía venezolana cerraría 2026 con un crecimiento del PIB real de 6,5%, pero bajo un cuadro de choques severos, restricciones estructurales y deterioro social, según el Informe de Coyuntura del IIES-UCAB de septiembre de 2026.
Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 1.005,58 Bs y la tasa oficial del BCV en 872,39 Bs, según Precio Dólar Paralelo.
Un año marcado por dos choques de alto impacto
El informe señala que 2026 comenzó con una intervención militar del gobierno de Estados Unidos que removió a Nicolás Maduro de la presidencia el 3 de enero. Ese hecho alteró el marco regulatorio del sector petrolero y abrió paso a una flexibilización parcial de sanciones, nuevas licencias para operar en el país y un régimen de administración de los ingresos petroleros bajo supervisión del Departamento del Tesoro estadounidense.
Más tarde, el 24 de junio, un doblete sísmico de gran magnitud afectó la región centro-norte costera, especialmente el estado La Guaira. El evento dejó más de 6.300 fallecidos, 73.300 heridos y alrededor de 24.000 damnificados, además de daños en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía y el Puerto de La Guaira.
Repunte económico con límites internos y externos
Pese a esos choques, la UCAB proyecta que la economía crecerá 6,5 % al cierre de 2026, impulsada por la flexibilización petrolera, el alza de los precios internacionales del crudo y la entrada de empresas privadas en la explotación de hidrocarburos. El sector petrolero muestra una recuperación moderada y, en la economía no petrolera, algunos servicios y el comercio se benefician del mayor flujo de divisas.
El entorno global también presiona. La crisis energética profundizada por el conflicto en el Estrecho de Ormuz elevó los precios del petróleo y del gas, mientras el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial prevén una desaceleración del crecimiento mundial. El comercio internacional pasaría de crecer 5 % en 2025 a 3,5 % en 2026.
En el frente interno, la inflación y la depreciación del tipo de cambio siguen en niveles muy altos, con un rebrote en junio y julio. Aunque la cuenta corriente es superavitaria, las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela no se fortalecen por el nuevo régimen de administración petrolera, lo que limita la intervención cambiaria.
Pobreza, crédito y reservas siguen como frenos
El mercado laboral muestra una recuperación incipiente del empleo formal, pero la informalidad continúa dominando. El informe indica que siete de cada diez hogares permanecen en situación de pobreza y cerca de un tercio enfrenta pobreza extrema, aun cuando el mayor dinamismo económico permitió una reducción modesta de esos niveles.
El sistema financiero también opera con restricciones severas. La liquidez bancaria es limitada, el crédito sigue restringido y la dolarización reduce la capacidad de intermediación. En paralelo, persiste la opacidad en la gestión fiscal y en las finanzas públicas, aunque el Banco Central ha publicado algunas estadísticas básicas y se aprecian mejoras marginales en indicadores económicos.
La UCAB concluye que la recuperación luce frágil y depende de factores externos y de cambios regulatorios en el sector petrolero. Sin avances sustantivos en la estabilización política y la reconstrucción institucional, la economía seguirá expuesta a oscilaciones pronunciadas.




