Más allá de una cuestión estética, está comprobado que tener dientes blancos es sinónimo de buena salud. Sin embargo, hay que reconocerlo: no toda la responsabilidad está en «manos» de un buen cepillado. ¿Sabías que hay una serie de factores que tienen que ver con nuestra alimentación, las bebidas que ingerimos y los hábitos que llevamos que inciden en el color de nuestros dientes?
Lo primero que necesitamos saber para proteger nuestra sonrisa es cómo es el proceso por el que se manchan los dientes. El Dr. Silvio Viglione, odontólogo y especialista en implantes lo explica: «Después de comer, la superficie de los dientes es tapizada por una película de proteínas, hidratos de carbono y bacterias, llamada placa bacteriana, con gran poder de adhesión al esmalte y que capta con facilidad distintos tipos de pigmentos. Cuando es removida de forma deficiente, esta placa va generando una mancha difusa que es difícil de sacar con el cepillado común. Si no actuamos a tiempo, esta placa, cada vez más oscura, toma grosor, le va dando un color amarillento al diente y se calcifica”.
La revista OhLaLa publicó cuáles son los hábitos y alimentos cotidianos de los que necesitamos proteger nuestra sonrisa para tener los dientes más limpios y sanos.
Vino e infusiones
Los alimentos con color muy intenso como el vino tinto pueden provocar pigmentaciones que alteran el color de nuestros dientes. «A su vez, tanto el tinto como el blanco, provocan erosión ácida que daña la superficie del esmalte. Esto se puede prevenir con un truco sencillo que consiste en comer queso al mismo tiempo de beber el vino y no cepillarse los dientes por al menos 60 minutos luego de la ingesta y utilizando dentífricos con baja abrasividad», indica la odontóloga Andrea Trinchitella.
Pero eso no es todo. Las infusiones como el té negro o el café -que tienen altos contenidos de taninos con propiedades astringentes y antiinflamatorias para el cuerpo- provocan manchas cuya severidad depende de la frecuencia diaria de la ingesta y de los hábitos de higiene posteriores. Las gaseosas dulces con colorantes oscuros y jugos de tonos naranjas son otras bebidas que contribuyen a la aparición de manchas.
Tabaco
Las consecuencias que el tabaco tiene sobre la salud en general son más que conocidas. En la boca puntualmente, la nicotina que se inhala oscurece, mancha y deteriora la superficie dental en forma progresiva. Y si se fuma con los dientes sucios, el efecto es peor. Por eso actualmente muchos fumadores recurren a los procedimientos de blanqueamiento dental para recuperar la salud de su sonrisa. Además, el cigarrillo es causante de halitosis, caries y enfermedad periodontal, que destruye los tejidos que sostienen los dientes y conducen con el tiempo a la pérdida de piezas.
Bebidas deportivas
Tienen un alto contenido de azúcar que es perjudicial para la salud en general, incluida la dental. Además estas bebidas contienen ácido cítrico que disuelve el calcio superficial de los dientes, lo que aumenta el riesgo de producir caries y erosión dentaria de manera significativa. La erosión ácida provoca el deterioro de la capa más externa del diente, que es el esmalte, en algunos casos graves puede llegar a la dentina (capa intermedia del diente) e incluso a la pulpa dental. La erosión ácida favorece la aparición de caries y un debilitamiento y desmineralización de los dientes. «Entonces este tipo de bebidas pueden consumirse tomando ciertos recaudos: masticar chicle o chupar pastillas sin azúcar para estimular la secreción salival y proteger el esmalte después de una comida ácida; cepillarse los dientes una vez que haya pasado una hora después de haber consumido una comida o bebida ácida; usar un dentífrico de baja abrasividad y alto contenido de flúor; utilizar un enjuague de flúor remineralizante o neutralizador, una solución de bicarbonato de sodio o ingerir leche o alimentos como queso o yogurt sin azúcar, tras una exposición erosiva», indica Trinchitella.
Buenos hábitos
Cepillar los dientes durante dos minutos, a la mañana y a la noche, es un componente fundamental de la buena salud bucal. El cepillado, cuando se realiza correctamente, con un cepillo bien diseñado y una pasta dental fluorada, remueve la placa. Además, la pasta aporta flúor para fortalecer la superficie del diente y protegerlo contra las caries, la erosión ácida y el desgaste. Y, si a esos cuatro minutos diarios, le sumamos un cepillado después de cada comida los resultados son mucho mejores.
Los chicles sin azúcar son también buenos aliados ya que neutralizan la placa bacteriana especialmente después de cada comida, cuando el pH de la placa dental se vuelve progresivamente ácido. Mascar chicle sin azúcar en estas situaciones mejora el aliento, ayuda a eliminar los restos de alimentos y estimula la producción de flujo salival. Así, cuando comemos chicle sin azúcar creamos saliva que contribuye a neutralizar los ácidos y disminuir la posibilidad de desarrollar caries.