Un estudio de PAN Europe y Ecologistas en Acción revela que las fresas cultivadas en España presentan una menor presencia de pesticidas que las de otros diez países europeos analizados.

Hallazgos del estudio

La investigación, realizada con la colaboración de otras ONG, analizó muestras de fresas de once países europeos. En el conjunto del continente, el 88 % de las frutas mostró residuos de al menos un plaguicida y el 58 % estuvo contaminado con PFAS. Además, el 56 % contenía pesticidas pertenecientes al grupo de «Candidatos a la Sustitución», sustancias que los Estados miembros de la UE deberían haber eliminado progresivamente desde 2011.

En contraste, las fresas procedentes de la agricultura convencional en España mostraron únicamente dos plaguicidas, ambos debidamente autorizados y detectados por debajo del límite legal permitido. Francia y los Países Bajos registraron, respectivamente, el 50 % y el 66 % de sus muestras sin residuos detectables.

Para consultar la metodología y los datos completos, puede revisar el informe completo de PAN Europe.

Pesticidas detectados y sus efectos

Entre los pesticidas más frecuentes encontrados en las fresas analizadas figuran dos disruptores endocrinos: fludioxonil, presente en el 39 % de las muestras, y ciprodinil, detectado en el 33 %. Ambos han sido identificados por la EFSA como interferentes de la función hormonal.

Otros compuestos hallados incluyen boscalid (10 de 36 muestras), un fungicida SDHI con posibles efectos endocrinos, mitocondriales y carcinogénicos; azoxistrobina (9 de 36), asociada a efectos neurotóxicos y daño a abejas; y bupirimato (6 de 36), clasificado como carcinógeno de categoría 2.

Los autores advierten que la presencia de estas sustancias, incluso en concentraciones legales, refleja lagunas en la aplicación de la normativa europea y aumenta la exposición de la población a mezclas de plaguicidas potencialmente peligrosos.