En los últimos años muchas personas en el mundo han optado por ingerir leche proveniente de animales sin pasar por ningún proceso térmico ni de pasteurización, esto debido a ideologías ecologistas, por considerarlo más saludable e incluso por economía.
Sin embargo, varios estudios han determinado que consumir la denominada “leche cruda” puede derivar en diversas enfermedades bacterianas, así como de trastornos intestinales.
Un estudio de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos determinó que los consumidores tienen casi 100 veces más probabilidades de contraer enfermedades transmitidas por los alimentos al beber leche cruda.
Sobre la intolerancia a la lactosa “la leche cruda no evita ni disminuye este trastorno en ninguna medida”, así lo demostró una investigación realizada por la Universidad de Stanford de EE.UU, en la que evaluó a un grupo de voluntarios mientras que bebían leche pasteurizada, cruda y “leche de soja”, según reseñó el portal web Quo.
