Un estudio científico reciente ha colocado a la creatina en el centro del debate médico tras detectar un posible vínculo entre su consumo y determinados procesos biológicos asociados a la propagación del cáncer. El trabajo, publicado en Nature, observó mediante modelos experimentales con ratones y una pequeña prueba en humanos que la suplementación con esta sustancia puede incrementar la actividad de las plaquetas y favorecer condiciones vinculadas con la metástasis.
Efectos en las plaquetas y vía molecular
La creatina es un compuesto que el organismo produce de manera natural a partir de los aminoácidos arginina y glicina, además de obtenerse mediante alimentos como la carne y el pescado. Su función principal es contribuir a la disponibilidad de energía en el músculo y favorecer la retención de agua, por lo que su uso está ampliamente extendido entre quienes practican ejercicio físico.
Los investigadores detectaron que la suplementación puede alterar la actividad de los megacariocitos, las células encargadas de producir las plaquetas. Este proceso ocurre cuando la creatina ingresa a dichas células a través de la proteína SLC6A8, lo que da lugar a plaquetas hiperreactivas que podrían facilitar la interacción con células tumorales.
Prudencia ante los resultados experimentales
A pesar de los hallazgos en modelos animales, los autores de la investigación recalcan que los datos disponibles no permiten afirmar que el consumo de creatina provoque cáncer en las personas. Tampoco existe evidencia suficiente para desaconsejar su uso en individuos sanos, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela a la espera de nuevos estudios clínicos más amplios.




