Una jueza federal de Estados Unidos impuso este viernes 2 de octubre una pena de 10 años de prisión al excongresista republicano David Rivera, tras ser hallado culpable de participar en una red de lavado de dinero y realizar labores de cabildeo secreto en favor del gobierno de Nicolás Maduro.

Actividades ilícitas y contratos millonarios

Durante el proceso judicial, la Fiscalía detalló que Rivera, en complicidad con la consultora política Esther Nuhfer, ejecutó operaciones encubiertas entre 2017 y 2018. Estas acciones incluían la gestión de contratos valorados en hasta 50 millones de dólares mediante una empresa propiedad del exfuncionario, con el objetivo de influir en la política exterior de Washington hacia Caracas sin haberse registrado previamente como agente extranjero ante el Departamento de Justicia.

La jueza Melissa Damian calificó el proceder del exlegislador como un acto de «avaricia y traición», subrayando el impacto negativo de sus acciones sobre la comunidad del sur de Florida, la cual cuenta con una importante población que ha huido del esquema político venezolano.

Trayectoria política y vínculos

Rivera, quien representó al distrito 25 de Florida en el Congreso federal entre 2011 y 2013, mantuvo una trayectoria política marcada por su cercanía con figuras de alto perfil en el estado. Durante su paso por la Cámara de Representantes de Florida a principios de siglo, coincidió con el actual secretario de Estado, Marco Rubio, quien fue citado a declarar como testigo durante el juicio.

Tras conocer el veredicto, el excongresista manifestó su rechazo a la sentencia, expresando ante el tribunal su temor a fallecer en prisión. El jurado lo halló culpable de todos los cargos federales presentados, incluyendo la conspiración para el lavado de activos y el ejercicio ilegal de cabildeo.