Salud

El clavo de olor y su uso tradicional como apoyo antiparasitario

En la medicina tradicional, el clavo de olor se emplea por su eugenol. Su consumo se plantea en masticado o infusión, con límites y precauciones.

El clavo de olor y su uso tradicional como apoyo antiparasitario

El clavo de olor se usa en la medicina tradicional como antiparasitario por su componente activo, el eugenol. Su preparación más común es en masticado directo o en infusión.

Cómo se prepara para su consumo

La forma más directa consiste en masticar 1 o 2 clavos de olor en ayunas. Así se liberan sus aceites esenciales lentamente. Después, se pueden tragar los restos o masticar hasta sentir un leve adormecimiento en la boca y escupir.

También puede prepararse en infusión o decocción: se hierve 1 taza de agua, se añaden 2 o 3 clavos de olor y se dejan a fuego lento durante 5 minutos. Luego se apaga el fuego, se deja reposar 10 minutos tapado, se cuela y se bebe.

Qué precauciones señala su uso tradicional

La dosis sugerida es de un máximo de 3 a 4 clavos al día. Tradicionalmente, se toma por periodos cortos de 7 a 10 días, seguidos de un descanso de 2 a 3 semanas.

El texto advierte que puede irritar la mucosa gástrica, por lo que no se recomienda en personas con gastritis, úlceras o reflujo. Tampoco debe ser utilizado por mujeres embarazadas, en período de lactancia o niños pequeños.

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