El calamar, un molusco marino presente en los océanos desde hace millones de años, destaca no solo por su valor gastronómico, sino también por su perfil…
El calamar, un molusco marino presente en los océanos desde hace millones de años, destaca no solo por su valor gastronómico, sino también por su perfil nutricional. Rico en proteínas de alta calidad, con bajo contenido de grasas y una presencia significativa de vitamina B12, este alimento puede contribuir al funcionamiento nervioso y, en combinación con otros nutrientes, favorecer la memoria y la concentración.
Un molusco marino con larga presencia en los océanos
Del orden de los teútidos (Teuthida), el calamar es un molusco carnívoro que ha inspirado leyendas sobre supuestos monstruos marinos, aunque en realidad es inofensivo y depende de su astucia para sobrevivir. Existen más de 300 especies, con tamaños que van desde los dos centímetros hasta los 13 metros de largo. En la naturaleza, su esperanza de vida promedio es de un año.
Además de su presencia histórica en los mares, el calamar es valorado en distintas culturas y gastronomías costeras por su sabor delicado y su textura particular. A ese atractivo culinario se suma su aporte nutricional, con apenas 92 calorías por cada 100 gramos.
Proteínas, minerales y bajo contenido graso
Uno de los principales puntos a favor del calamar es su aporte de proteínas: alrededor de 15 gramos por cada 100. César Casavola, presidente de la Sociedad Argentina de Médicos Nutricionistas (Samenut), explica que se trata de proteínas de alta calidad biológica, con todos los aminoácidos esenciales.
También contiene poca grasa saturada, aproximadamente 1,4 gramos por cada 100 gramos, y aporta ácidos grasos omega 3, aunque en menor proporción que pescados como el salmón o las anchoas. A ello se suman minerales esenciales como zinc, fósforo y selenio, que lo convierten en un alimento útil dentro de una dieta equilibrada.
Casavola advierte, sin embargo, que el calamar tiene más colesterol que otros mariscos, por lo que las personas con un aumento comprobado de colesterol podrían moderar su consumo.
Vitamina B12 y función cognitiva
El contenido de vitaminas del grupo B es otro de los aspectos más destacados del calamar, en especial la vitamina B12, considerada vital para la función nerviosa y la formación de glóbulos rojos.
Milagros Sympson, nutricionista con matrícula M.N. 12067, agrega que la combinación de omega 3 y vitamina B12 podría mejorar la función cognitiva, la memoria y la concentración.
Este alimento también aporta riboflavina, o vitamina B2, necesaria para el metabolismo energético y relacionada con el alivio de dolores de cabeza como las migrañas, además de niacina o vitamina B3, que también interviene en la función cerebral.
Taurina y otros beneficios
Otro componente destacado del calamar es la taurina, un aminoácido con propiedades antioxidantes y beneficios para la salud cardiovascular y muscular. Casavola señala que cumple un rol importante en la función cerebral y ocular, así como en la protección frente al estrés celular. Ese aporte puede ser especialmente relevante en poblaciones veganas o en infancias vegetarianas tempranas, debido a la posible carencia de este compuesto.
Cómo elegirlo y consumirlo
El calamar es un ingrediente versátil que permite preparar platos sabrosos sin recurrir necesariamente a la fritura. Al momento de comprarlo, Casavola recomienda asegurarse de que esté fresco. Para identificarlo, sugiere revisar los ojos, que deben estar claros; el cuerpo, que tiene que lucir brillante; y el olor, que no debe ser desagradable.
El especialista aconseja no superar un consumo de más de un kilo de calamar al mes. También recomienda ingerirlo cocido, ya sea a la plancha o hervido, durante poco tiempo para evitar que pierda sus propiedades. Como muchos productos del mar, puede contener parásitos, por lo que congelarlo previamente también es una opción válida.
Para aprovechar mejor sus nutrientes, propone combinarlo con verduras y hortalizas, granos y almidones de lenta absorción, legumbres, aceite de oliva en crudo y condimentos como limón, ajo, perejil y cilantro.
Precauciones por metales pesados y alergias
Casavola subraya que el calamar no está exento de metales pesados como plomo, cadmio, mercurio o arsénico. Por esa razón, sugiere consumir calamar de mar argentino, ya que presenta menor contaminación industrial.
También advierte que las personas con alergias deben tener especial cuidado y verificar, con orientación de un alergista, si pueden consumirlo. Las reacciones pueden ir desde episodios leves, ronchas y picazón en la boca, hasta edemas y edema de glotis, una anafilaxia que puede requerir intubación y asistencia respiratoria.