Dos investigaciones con participación del Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) aportan nuevas herramientas para comprender mejor la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y anticipar su evolución.

El foco está en combinar biomarcadores biológicos y tecnologías digitales para lograr un seguimiento más personalizado y sencillo de una enfermedad que no tiene cura.

Biomarcadores para prever el avance de la ELA

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa y progresiva que deteriora y mata las neuronas motoras, lo que provoca debilidad, atrofia muscular y parálisis. En España afecta a unas 4.000 personas.

Según el trabajo publicado en Brain Pathology, en los casos más agresivos aparecen firmas moleculares específicas relacionadas con procesos inflamatorios, alteraciones de los mecanismos de protección celular y cambios en la comunicación entre neuronas.

El estudio también identifica la proteína CXCL7 como un posible biomarcador complementario a los neurofilamentos, que hoy son el marcador pronóstico más consolidado en la ELA.

El artículo científico puede consultarse en Brain Pathology.

Pruebas desde el domicilio y seguimiento más frecuente

La otra línea de trabajo apunta al uso de tecnologías digitales para seguir la enfermedad desde el domicilio mediante pruebas de voz, movilidad, función respiratoria y habilidad manual.

Con ese enfoque, el seguimiento podría ser más frecuente y menos invasivo, y permitiría integrar distintas fuentes de información: biomarcadores biológicos, datos genéticos, tecnologías digitales y valoración clínica especializada.

La doctora Mònica Povedano, coordinadora de la Unidad Funcional de Motoneurona del Hospital de Bellvitge y miembro del grupo de investigación en Enfermedades Neurológicas y Neurogenética del IDIBELL, explicó que el futuro de la atención a la ELA pasa por esa integración de datos para predecir la evolución individual y ofrecer una atención más precisa y personalizada.