Salud

Dormir bien pesa más que entrenar poco en la salud y la longevidad

El sueño interviene en la reparación del organismo, el control hormonal y el equilibrio metabólico. Su déficit sostenido acelera procesos asociados al envejecimiento.

Dormir bien pesa más que entrenar poco en la salud y la longevidad

El sueño no solo da descanso: durante la noche activa procesos de reparación, regula hormonas, controla la inflamación y favorece el equilibrio metabólico, por lo que es clave para la longevidad.

El sueño, uno de los pilares de la longevidad

Sin dormir bien, el resto de estrategias pierden efecto. Así lo resume la Dra. María Fernández, del equipo de Clínica Neleva, al explicar que el organismo trabaja por fases que se distribuyen de forma desigual a lo largo de la noche.

En la primera mitad predomina el sueño profundo: allí se libera el pico de hormona de crecimiento, clave en la reparación de tejidos, y se intensifica el sistema glinfático, el sistema de limpieza cerebral que ayuda a retirar residuos como el beta-amiloide, relacionado con el Alzhéimer.

En la segunda mitad gana peso el sueño REM, en el que el cerebro consolida la memoria, sobre todo la emocional y la de habilidades aprendidas, y procesa las experiencias del día. También es una fase clave para la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro de reorganizarse y adaptarse.

Dormir poco también puede acelerar el envejecimiento

Una mala noche puede dejar cansancio o falta de concentración al día siguiente, pero cuando la falta de sueño se mantiene en el tiempo sus efectos alcanzan procesos ligados al envejecimiento.

La Dra. Fernández señala que, con menos sueño profundo y REM, el cerebro tiene menos oportunidad de retirar residuos y la memoria se consolida peor. En paralelo, el cuerpo entra en un estado de peor control del azúcar, con más cortisol, defensas debilitadas e inflamación crónica de bajo grado, uno de los grandes motores del envejecimiento biológico.

También dormir poco dificulta la recuperación tras el ejercicio y puede aumentar el riesgo de lesiones, porque durante el sueño el cuerpo repara el tejido muscular. La falta de sueño eleva el cortisol, prolonga la recuperación y empeora la coordinación y los reflejos.

Lo que nota tu cuerpo después de una mala noche

No hace falta acumular meses de mal descanso para que el organismo empiece a notarlo. Incluso una sola noche de sueño insuficiente puede alterar el cortisol, la glucosa y la insulina, además de empeorar la sensibilidad a la insulina.

La Dra. Maribel Tejeda, experta médica en Clínica Neleva, añade que también pueden alterarse marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva, la interleucina-6 o el TNF-α; las hormonas del apetito, con aumento de la grelina y disminución de la leptina; y la melatonina, cuyo ritmo de secreción se desincroniza.

Cómo crear una rutina para dormir mejor

Desde Clínica Neleva recomiendan mantener horarios regulares incluso los fines de semana, cenar entre dos y tres horas antes de acostarse, reducir las pantallas durante la última hora del día y mantener un dormitorio fresco, oscuro y silencioso.

También aconsejan limitar el alcohol y la cafeína por la tarde-noche e incorporar un pequeño ritual antes de dormir, como leer, hacer estiramientos suaves o practicar ejercicios de respiración. Dormir bien, concluyen, es una inversión diaria en salud que favorece el control de la glucosa, reduce la inflamación y apoya la reparación celular.

Contenido redactado con asistencia de un LLM.

Síguenos

ThreadsX

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Salud