Claves
- —María Segurado considera un grave error poner el protector solar cuando ya se está encima de la toalla.
- —La reaplicación debe hacerse cada 2 a 3 horas o después del baño, según el texto.
- —Vicente Calduch recomienda combinar fotoprotección, antioxidantes e hidratación para llegar al otoño con una piel más uniforme.
La dermatóloga María Segurado advirtió que aplicar el protector solar cuando ya se está encima de la toalla es un error grave porque impide que se distribuya de forma uniforme. Junto con el farmacéutico Vicente Calduch, insistió en que el verano acumula agresiones sobre la piel y que la prevención debe empezar antes de la exposición al sol.
El protector solar debe entrar en la rutina diaria

Calduch sostuvo que muchos de los daños que se ven en septiembre no provienen de un solo día de sol, sino de pequeñas agresiones acumuladas durante semanas: radiación ultravioleta, deshidratación, estrés oxidativo, falta de protección y alteraciones de la barrera cutánea.
El experto recordó que la protección solar no debe reservarse solo para la playa o la piscina, sino formar parte de la rutina diaria durante todo el verano. También señaló que, con exposición directa, el fotoprotector debe reaplicarse cada dos horas y complementarse con sombreros, gafas de sol y otras medidas físicas.
Segurado añadió que muchas personas usan menos cantidad de la necesaria o pasan un día entero al aire libre sin protección, incluso cuando está nublado. Citó como referencia una dosis aproximada de 2 miligramos de crema por centímetro cuadrado de piel o la regla de los dos dedos por zona, y pidió evitar la exposición entre las 12 de la mañana y las 16 de la tarde.
Hidratación y antioxidantes para frenar el daño estival
El texto también destaca que el verano multiplica el estrés oxidativo de la piel por la radiación solar, las altas temperaturas, la contaminación y otros factores ambientales. Por eso, Calduch defendió el uso de vitamina C como uno de los activos más completos para proteger la piel y preservar la luminosidad, el tono uniforme y la síntesis de colágeno.

Sobre la hidratación, el farmacéutico explicó que no depende solo del agua que se bebe, sino de mantener una barrera cutánea fuerte que evite la pérdida de agua transepidérmica. Recomendó ingredientes como escualano, ácidos grasos esenciales, vitamina F y aceites vegetales ricos en lípidos fisiológicos.
Segurado, por su parte, aconsejó tomar al menos ocho vasos de agua al día, limitar los refrescos y las bebidas con alcohol, y usar productos hidratantes ligeros como cremas y sérums con ácido hialurónico.
Las manchas se gestan antes de aparecer
Otro de los puntos que subrayaron los especialistas es que las manchas no surgen de forma repentina. Según Calduch, la radiación solar activa poco a poco la producción de melanina y, cuando ese proceso se prolonga durante semanas, pueden aparecer alteraciones pigmentarias meses después.

Para reducir ese impacto, el experto recomendó incorporar activos antioxidantes y despigmentantes suaves durante la temporada estival. La dermatóloga Alexia Niño añadió que la piel pierde densidad de colágeno con el tiempo y que la exposición solar acumulada hace que los cambios aparezcan antes y sean más difíciles de corregir si no se actúa de forma preventiva.
Niño señaló además que, según su experiencia clínica, aproximadamente 7 de cada 10 mujeres mayores de 35 años presentan algún signo visible de envejecimiento en cuello o escote, y que a partir de los 45 años el porcentaje de afectadas supera el 80 por ciento.
El verano no es para cambiar toda la rutina
Calduch cerró con una recomendación de prudencia: el verano no suele ser el mejor momento para introducir activos agresivos, hacer exfoliaciones intensivas o modificar por completo una rutina que ya funciona. La clave, dijo, es proteger, hidratar y mantener la estabilidad de la piel.
El objetivo, insistieron los expertos, es llegar al otoño con un rostro más sano, uniforme y luminoso, evitando errores que suelen repetirse durante los meses de más sol, calor y poca humedad.
