Un ensayo clínico con 187 adultos con obesidad encontró que el ayuno intermitente se asoció con una pérdida de peso de alrededor de dos kilos más durante 12 semanas, pero no con una reducción estadísticamente significativa de la grasa acumulada en el hígado. El estudio, realizado en España, tampoco detectó que las ventajas en peso y composición corporal se mantuvieran un año después.
El ensayo comparó cuatro combinaciones de hábitos
Los investigadores de la Universidad de Granada distribuyeron a los participantes en cuatro grupos con distintas combinaciones de recomendaciones alimentarias, ayuno intermitente y ejercicio. Casi 75% de las personas ya tenía hígado graso al inicio del ensayo.
Quienes hicieron ayuno intermitente, con o sin ejercicio, perdieron alrededor de dos kilos más que quienes recibieron recomendaciones generales o hicieron ejercicio sin cambiar sus horarios de alimentación. Sin embargo, las resonancias magnéticas no mostraron diferencias estadísticamente significativas en la grasa hepática entre los cuatro grupos. El ensayo fue publicado en Nature Communications.
Las diferencias de peso no se detectaron un año después
Al cumplirse un año desde el fin del programa, las diferencias observadas en el peso y la composición corporal tampoco eran estadísticamente detectables. Durante ese lapso, los participantes dejaron de recibir supervisión y podían volver a sus hábitos habituales.





