El Instituto Oftalmológico Fernández‑Vega informó el 8 de octubre de 2026 que la ansiedad, la depresión y el estrés están vinculados a diversas alteraciones de la superficie ocular.

El especialista Luis Fernández‑Vega señaló que el organismo responde al estrés con manifestaciones oculares transitorias, como visión borrosa, mayor sensibilidad a la luz y fatiga visual. Además, los espasmos del párpado (miokimia palpebral) se relacionan con la ansiedad, la fatiga y el consumo elevado de cafeína.

El ojo seco

En casos de estrés o ansiedad, el ojo seco puede intensificarse, ya que el componente emocional influye en la frecuencia y gravedad de los síntomas. Factores como la exposición prolongada a pantallas, la falta de sueño y ciertos fármacos también contribuyen.

Los tratamientos farmacológicos para trastornos de ansiedad o depresión pueden producir sequedad ocular como efecto secundario, por lo que es esencial comunicar cualquier cambio al oftalmólogo.

Problemas de visión que impactan en la salud mental

Vivir con pérdida de visión, limitaciones para conducir o leer, y enfermedades crónicas como el glaucoma o la degeneración macular, afecta la independencia y la vida social, incrementando síntomas depresivos y ansiosos.

El doctor enfatizó la importancia de informar al oftalmólogo sobre síntomas emocionales para ofrecer un abordaje adaptado a las necesidades individuales del paciente.