La tala de una anacahuita que durante décadas formó parte del paisaje de Los Prados, en Santo Domingo, generó malestar entre residentes de la zona, luego de que el ejemplar fuera cortado en la calle Rafael Abreu Licairac esquina Altagracia Saviñón.

Una vecina que dijo llevar 53 años viviendo en el sector, y que pidió reservar su identidad, afirmó que el árbol ya estaba allí cuando llegó a Los Prados III hace más de cinco décadas. Contó que la desaparición del ejemplar la dejó consternada y que aún permanecen en la acera restos del tronco cortado.

Vecinos cuestionan la pérdida del árbol

La moradora sostuvo que, en una primera visita, acudió un ingeniero forestal y se autorizó cortar algunas ramas por el riesgo que representaban para vehículos y transeúntes. También dijo que la presencia del árbol era una referencia para llegar a su vivienda y para otros residentes del entorno.

Eunice Lugo expresó una inconformidad similar. Señaló que durante años usó la anacahuita como punto de referencia para ubicar su casa y lamentó el estado en que quedó el lugar después de los trabajos.

La residente criticó, además, que no hubiera una supervisión más estricta para proteger árboles de ese tipo. A su juicio, quienes compran propiedades donde existen ejemplares antiguos deben asumir su presencia y no alegar después desconocimiento.

Permiso ambiental y razones del corte

Tala de una anacahuita en Los Prados indigna a vecinos

El documento titulado “Permiso para corte y limpieza de árbol de impacto mínimo”, expedido el 9 de septiembre de 2026, autorizó la intervención de la anacahuita en esa dirección. Según ese permiso, el Ministerio de Medio Ambiente permitió el corte de un solo árbol y estableció que los trabajos debían ser supervisados por técnicos del Viceministerio de Recursos Forestales y de la Dirección Municipal del Distrito Nacional.

El permiso también indicó que el ejemplar había sido excluido del Patrimonio y Monumento Natural de Santo Domingo mediante la Resolución 0036-2026. Entre las razones citadas figuran su estado de descomposición, los daños atribuidos a sus ramas sobre vehículos y viviendas, y las afectaciones asociadas a sus raíces.

La autorización, sustentada en la Ley 64-00, la Ley Sectorial Forestal 57-18 y el Reglamento Forestal 627-21, contempló además que, tras la extracción, correspondía una sustitución mediante la siembra de una especie endémica.

La versión de la administración del inmueble

Elizabeth Mateo, secretaria general de la Alcaldía del Distrito Nacional, explicó que el árbol estaba dentro de una propiedad privada, por lo que su intervención correspondía al Ministerio de Medio Ambiente. Añadió que la Alcaldía conocía el caso, pero no tuvo incidencia en el procedimiento.

Mateo dijo también que, según la información recibida de uno de los técnicos forestales de la institución, el ejemplar representaba un riesgo y que por esa razón el propio Ministerio habría derogado la resolución que lo protegía.

En el lugar todavía quedan rastros del corte, mientras entre los residentes persiste el malestar por la desaparición de una anacahuita que, según relataron, había marcado por años la identidad de esa esquina de Los Prados.