Mesa redonda sobre libertad de expresión en Funglode

La regulación de la libertad de expresión, las penas por difamación y los desafíos de la inteligencia artificial concentraron una mesa redonda celebrada la noche de este martes en la Fundación Global Democracia y Desarrollo, en Santo Domingo, con juristas dominicanos y franceses, además de Leonel Fernández.

El encuentro, titulado “Libertad de expresión: una reflexión desde el derecho francés y el derecho dominicano”, fue organizado junto con la Embajada de Francia y otras instituciones académicas y jurídicas. La moderación estuvo a cargo de Harold Modesto, director del Observatorio Judicial Dominicano.

Fernández pide una ley especial para comunicación

Fernández, fundador y presidente de Funglode, sostuvo que las normas sobre medios de comunicación deberían concentrarse en un código de la comunicación y no seguir dispersas en el Código Penal. También planteó regular la radio y la televisión, y armonizar esas disposiciones con las relativas a telecomunicaciones, cine, redes sociales y plataformas digitales.

Namphi Rodríguez repasó la evolución histórica de la libertad de expresión en República Dominicana y los intentos de reformar su legislación. Señaló que la Constitución de 2010 amplió el reconocimiento de las facultades de buscar, recibir y difundir información.

Prisión, redes sociales y sátira bajo la lupa

La catedrática francesa Farah Safi cuestionó las penas de prisión por difamación y advirtió sobre la coexistencia de disposiciones del Código Penal y la Ley 6132 sobre Expresión y Difusión del Pensamiento. A su juicio, la prisión obstaculiza tanto la libertad de informar como la de ser informado.

Hermógenes Acosta abordó la doctrina de la real malicia y los estándares internacionales sobre delitos de prensa. Explicó que no basta con demostrar que lo dicho era falso, sino que debe acreditarse mala fe o absoluta negligencia al verificar.

Valérie Malabat examinó la responsabilidad de plataformas y usuarios, y defendió una intervención penal mínima. Sobre las interacciones en redes sociales, dijo que aprobar algo con un pulgar hacia arriba no implica necesariamente difundirlo ni querer hacerlo.

Ana Carolina Blanco Haché advirtió sobre la ausencia de excepciones expresas para la parodia y la sátira frente a contenidos alterados mediante inteligencia artificial. Planteó incorporar garantías para proteger esas manifestaciones y evitar que se limite la crítica humorística.