Johnny Flores, de 60 años de edad, guarda un currículum impreso en una bolsa con la esperanza de conseguir empleo en cuadrillas de limpieza. Su objetivo es generar ingresos que le permitan alquilar una vivienda junto a su esposa y su nieto, tras perderlo todo en el doblete sísmico del pasado 24 de junio en el estado La Guaira.

Flores y su familia formaban parte de las personas que vivían y trabajaban como conserjes en la Residencia Auro, ubicada en la parroquia Caraballeda, la cual colapsó durante el movimiento telúrico. Tras el desastre, su esposa y su nieto se alojaron en un refugio solidario, mientras que él instaló una carpa frente al campo de golf de El Caribe, donde actualmente opera un campamento provisional.

Damnificados del sismo en La Guaira buscan empleo para rehacer

Condiciones vulnerables

Johnny Flores padece de hipertensión y tiene dislocada la rótula de la rodilla izquierda, lo que dificulta su movilidad mientras permanece en una carpa sin protección adecuada frente al sol.

Asistencia médica voluntaria en los campamentos

Damnificados del sismo en La Guaira buscan empleo para rehacer

Cerca de la zona de refugio, profesionales de la salud voluntarios mantienen operativos centros de atención primaria. Yamirla Cheremos, médico especialista en medicina general integral, encabeza la iniciativa en una carpa donde atiende a decenas de afectados diarios con el respaldo de organizaciones humanitarias.

Por su parte, las organizaciones sociales han documentado el impacto de la emergencia a través de publicaciones como el reciente informe difundido sobre la situación de los derechos humanos y la vulnerabilidad de los refugiados en el territorio nacional a dos meses del desastre.

Damnificados del sismo en La Guaira buscan empleo para rehacer

Impacto en la economía local

La tragedia también golpeó al sector comercial del estado La Guaira. Gremios empresariales locales advierten sobre la caída del flujo de caja, la pérdida de infraestructura y las dificultades para sostener las nóminas de los negocios durante el último trimestre del año.

Ante este panorama, los afectados y los comerciantes exigen medidas gubernamentales y facilidades económicas que permitan acelerar la reactivación productiva y la reconstrucción de la infraestructura dañada en la región.