La consultora Econométrica proyectó que la tasa de cambio oficial en Venezuela podría llegar a posicionarse alrededor de los 1.270 bolívares al final de este año. Durante una entrevista en el Circuito Éxitos, el economista y director de la firma, Francisco Ibarra, explicó que las proyecciones están hechas teniendo como marco un entorno inestable. Otras estimaciones indican que la cotización en el mercado paralelo puede llegar a estar entre 1.400 y 1.440 bolívares hacia el final del periodo.
Ibarra señaló que estas variaciones en el tipo de cambio parten de la premisa de que no habrá modificaciones relevantes en la política monetaria o fiscal, ya que los medios de pago mantienen un aumento de dos dígitos cada cuatro semanas, lo que genera una presión constante en las divisas del país.
Desempeño económico e inversión sectorial
Con respecto al desempeño de la producción, Ibarra expresó que el producto interno bruto registraría una expansión cercana al 8% al cierre del año y que, a pesar de ser una tasa superior a la estimada en los primeros meses, ese ritmo resulta insuficiente para recuperar los niveles de actividad per cápita de 2013 o para compararlo con la dinámica de otras naciones.
Por otro lado, detalló que la renovación observada en el sector de los hidrocarburos proviene fundamentalmente del despliegue de capital de las cuatro empresas privadas que estaban activas dentro del país. Enfatizó asimismo que la industria petrolera venezolana requiere de grandes montos de inversión pública inexistentes en la actualidad, por lo que la expansión depende de los capitales privados en medio de un contexto de incertidumbre.
Impacto salarial y mercado laboral
Sobre el ámbito laboral y el impacto de la situación económica en los sueldos, el economista señaló que el cambio de la moneda actual funciona como un mecanismo de financiamiento indirecto que afecta el poder adquisitivo de los trabajadores, ya que los salarios se fijan sobre la base de la conversión oficial mientras los bienes y servicios registran variaciones superiores.
Finalmente, descartó la posibilidad de concretar un proceso de formalización masiva del empleo en el sector privado bajo la normativa laboral vigente. A su juicio, la regulación actual genera distorsiones que demandan reformas que no figuran como prioridad en las gestiones públicas actuales.
