Una falla crítica en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como Guri, dejó fuera de servicio 1.200 megavatios de generación eléctrica. La falta de mantenimiento preventivo en la Unidad 17 redujo el flujo de agua hacia otras centrales de la región, profundizando el deterioro acumulado del Sistema Eléctrico Nacional y disparando las interrupciones del servicio en el occidente del país.
Impacto en los hogares y comercios del occidente
La paralización incrementa de manera notable el déficit de energía en el territorio nacional, lo que obliga a prolongar las tandas de racionamiento. Esta contingencia golpea directamente la estabilidad del servicio y provoca constantes interrupciones eléctricas en los hogares y comercios del estado Zulia y del occidente venezolano, afectando la cotidianidad de sus habitantes.
La fragilidad del Sistema Eléctrico Nacional quedó expuesta con esta parada abrupta ocurrida el pasado 29 de agosto en el complejo ubicado en el estado Bolívar. Informes oficiales sitúan la demanda nacional en 15.625 megavatios, mientras que la oferta de la Corporación Eléctrica Nacional apenas alcanza los 13.000 megavatios, ensanchando una brecha que castiga diariamente a Cabimas, Ciudad Ojeda y el resto de la región.
Advertencias ignoradas y daños colaterales
El colapso mecánico no tomó por sorpresa al personal técnico, pues existían advertencias previas sobre el desgaste estructural de la Unidad 17 en la Casa de Máquinas 2. De acuerdo con los reportes del especialista José Aguilar, la falla se originó por el desprendimiento parcial del anillo de desgaste inferior fijo del rodete.
El impacto técnico se extiende más allá de los 770 megavatios que aportaba dicha turbina. La detención redujo el caudal de agua hacia las centrales hidroeléctricas de Caruachi y Macagua, restando otros 430 megavatios de operatividad y completando la pérdida de 1.200 megavatios de energía para el país.
