A tres meses de aquella tarde del 24 de junio en la que dos terremotos seguidos sacudieron el estado La Guaira, el desastre aún resuena entre las ruinas del edificio Jurel, en Playa Grande, en Catia La Mar, y en Residencias Caribe, en Caraballeda, donde los familiares de las víctimas continúan una búsqueda incansable.
La persistencia en Playa Grande
Cristian Verdú, de 23 años, perdió a su hermano, a su primo y a su madre en el edificio Jurel. Los cuerpos de sus familiares permanecen sepultados debido a que la magnitud de los daños y el riesgo de que la estructura terminara de colapsar impidieron a los rescatistas, incluidos los Topos Mexicanos, sacarlos de inmediato. Tras meses de gestiones y un caso que se volvió viral en esta publicación en video de la cobertura, Verdú dio por terminada temporalmente la búsqueda digital por agotamiento, pero aseguró que volverá al lugar el día que las autoridades decidan demoler la estructura para recuperar los restos.
La espera en Residencias Caribe
En Caraballeda, la situación se repite en Residencias Caribe, donde los vecinos se albergan en carpas y zonas comunes a la espera de noticias. Socorristas voluntarios estiman que más de 70 personas continúan soterradas en el lugar. Angie Sojo, vecina de la zona desde hace más de dos décadas, lleva tres meses buscando a su esposo, Gustavo Adolfo Riascos Gómez, de 51 años, cuyo cuerpo quedó atrapado en el estacionamiento tras el colapso del segundo piso de la torre B.
A las dificultades estructurales se suman problemas adicionales como la inundación de las plantas bajas, que ha requerido el uso de bombas para disminuir el nivel del agua. Valeria Alcalá y Nayibe Geromes forman parte del grupo de familiares que permanece en el sitio con la esperanza de dar sepultura a sus seres queridos y cerrar este doloroso capítulo tras el sismo.

