Tras anunciar que cerraba sus operaciones en Venezuela después de que un tribunal ordenara la confiscación de sus instalaciones, se ha abierto una posibilidad para que General Motors regrese.
La planta en la ciudad industrial de Valencia fue embargada la semana pasada, así como las cuentas bancarias y otros activos de GM, mientras manifestantes antigubernamentales se enfrentaban con las fuerzas de seguridad y con partidarios del gobierno.
La sorpresiva decisión arrastró a Estados Unidos hacia la creciente turbulencia política en Venezuela.
Sin embargo, el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha efectuado un enorme esfuerzo por asegurarle a GM que no tenía intención de expropiar la fábrica. La confiscación de ésta, que no ha producido un sólo vehículo desde 2015, se deriva de una demanda que presentó una concesionaria particular en contra de la automotriz estadounidense hace 20 años.
