Serguéi Ivanov, exministro de Defensa de Rusia y una de las figuras más próximas a Vladímir Putin en la etapa de ascenso del presidente ruso, murió este viernes a los 73 años. Su nombre estuvo durante años asociado a la cúpula del poder en Moscú y, hasta hace una década, fue mencionado con frecuencia entre los posibles sucesores de Putin.
Un aliado de vieja data en el entorno de Putin
Ivanov nació el mismo año y en la misma ciudad que Vladímir Putin, un dato que suele aparecer unido a su trayectoria política. Ambos se conocieron cuando eran jóvenes agentes del KGB, una relación que con el tiempo lo llevó a formar parte del grupo más estrecho que acompañó a Putin en la consolidación de su poder. Su figura quedó así vinculada de manera persistente al proyecto político que marcó el primer cuarto de siglo del putinismo.
El fallecimiento no fue anunciado por el Kremlin, institución con la que durante mucho tiempo se le relacionó por su peso dentro del aparato estatal y por su cercanía con el presidente ruso. En esta ocasión, la confirmación llegó desde la liga de baloncesto rusa, de la que Ivanov era presidente honorífico después de haber sido apartado de la primera línea política. Ese detalle refleja el cambio de etapa en su carrera pública, aunque su nombre siguió teniendo un fuerte reconocimiento por el papel que desempeñó en el entorno de Putin.
Durante años, Ivanov fue uno de los rostros que alimentaron las especulaciones sobre una eventual continuidad del poder en Rusia. Su presencia en cargos de alto perfil y su relación personal con Putin lo mantuvieron en esa conversación durante buena parte del periodo en que el mandatario ruso consolidó su dominio político. Con su muerte, desaparece una de las figuras que mejor simbolizó la vieja guardia surgida junto al actual presidente ruso en los tiempos compartidos en el KGB y en el posterior ascenso al poder.
