El eventual regreso de María Corina Machado a Venezuela se convirtió en un foco de tensión política en medio de la emergencia por el doblete sísmico que dejó hasta este 1 de julio 1.943 fallecidos, además de miles de heridos y damnificados.

La dirigente opositora dijo que tiene intención de volver al país y, según distintas lecturas recogidas por analistas, su retorno impacta tanto al oficialismo como a la relación de Estados Unidos con el chavismo.

Las trabas al retorno y las críticas al poder

Carmen Beatriz Fernández, PHD en Comunicación Política y consultora de la firma Datastrategia, afirmó que Machado tiene derecho a regresar y calificó de «absurdas» las trabas que, según denunció, le han sido impuestas desde el poder para impedir su retorno.

«Hay tantas trabas que parecen absurdas que en medio de esta tragedia el gobierno interino esté más preocupado por si llega o no llega María Corina Machado. Eso no tiene pies ni cabeza», afirmó.

Fernández sostuvo además que, en medio de la tragedia, Venezuela necesita un liderazgo capaz de asumir la reconstrucción del país y que, a su juicio, no puede ser encabezada por quienes han dejado al país en ruinas institucionales, sociales, políticas y económicas.

«Machado tiene todo el derecho de volver, no solo porque es venezolana, sino porque en un momento de urgencia y apremio como el que estamos viviendo ella tiene toda la legitimidad de estar con los suyos. Cuando regrese será bienvenida», estimó.

Lecturas sobre el impacto político y la reacción de Estados Unidos

Para Ricardo Ríos, de la firma Poder & Estrategia, el interinato busca alargar la fase de transición que impulsa Estados Unidos desde que anunció su plan de tres etapas tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero en Caracas.

«Ante el mal manejo en la gestión de la tragedia, sin duda alguna que el interinato busca sacarle un provecho político y dilatar la transición», dijo.

Ríos también planteó que a Estados Unidos podría resultarle más fácil trabajar con un «enemigo» maniatado y subyugado que con un amigo libre, en referencia al caso venezolano.

En paralelo, medios estadounidenses como Bloomberg, Fox News, The New York Times y The Wall Street Journal difundieron versiones sobre el retorno de Machado. Este último afirmó que Estados Unidos le habría pedido dar vuelta cuando ya volaba hacia el país.

Según esa versión, funcionarios de la administración de Donald Trump le habrían pedido que regresara cuando su vuelo privado, que iba desde Virginia hacia Curazao, sobrevolaba Carolina del Norte.

Machado, por su parte, dijo en sus redes que el régimen chavista había bloqueado el espacio aéreo y que estaba en Panamá, desde donde tenía intención de viajar al territorio venezolano.

El analista político y exfundador del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEyP Ucab), Benigno Alarcón Deza, afirmó en X que la vuelta de Machado «se convirtió en el eje político de la emergencia» que atraviesa Venezuela.

En su publicación, que puede consultarse en su cuenta de X, sostuvo que los intentos por bloquear el regreso de Machado muestran que «el centro para el interinato no está en atender la emergencia sino en mantener el control político».

Alarcón Deza agregó que en las próximas semanas, cuando pase la primera fase de la tragedia, habrá preguntas por responder sobre responsabilidad, transparencia, trazabilidad en la ayuda y reconstrucción.

«La exigencia de responsabilidad, transparencia, trazabilidad en la ayuda y las necesidades que impondrá la reconstrucción serán factores que aumentarán la fricción y la conflictividad», advirtió.

Machado, eje de una crisis política en medio de la emergencia

Las versiones cruzadas sobre su retorno, junto con la respuesta del oficialismo y las interpretaciones de analistas, colocaron a Machado en el centro de una discusión que ya no se limita a su seguridad o a su viaje, sino al control político del momento que vive el país.

Mientras persiste la emergencia por los sismos, el debate sobre su regreso sigue sumando lecturas en Venezuela y en Estados Unidos, donde la relación con el chavismo también aparece en disputa.