El país hace aguas por los cuatro costados de sus variables económicas. Se necesita, entonces, actuar en consecuencia. Surge aquí una pregunta elemental: ¿son capaces los actuales responsables de diseñar y dirigir con éxito la política económica que en estos momentos necesita, exige la nación?
En este caso nos referimos a Ramón Lobo, Ministro de Economía, y de Ricardo Sanguino, Presidente del Banco Central de Venezuela como cabezas de los equipos de técnicos y profesionales de esas instituciones del Estado. El diseño de una Política Económica debe pasar, en primera instancia, por la formulación de un diagnóstico veraz en función de los indicadores económicos y sociales disponibles. A ello va dirigido esta primera parte.
Más allá de esa temática sin duda de fundamental importancia, otro aspecto no menos trascendental nos llama la atención. Es indudable que en Venezuela está planteada en este momento una lucha de clases. Sólo que, así como en 1863 el Tratado de Coche acabó con la Guerra Federal, donde Godos y Liberales se enfrentaron a cuchillo dejando miles de venezolanos tendidos en los campos de batalla, esta lucha fratricida nos muestra que hoy, precisamente hoy, el predominio de una clase social es definitivamente imposible. No están dadas las condiciones y mal podemos sobreponer las
aspiraciones de una u otra clase a intereses subalternos por encima de los sagrados de la patria. El fin supremo de toda política es la inclusión social y política de las mayorías dominadas dentro del proyecto y los intereses de la minoría tradicionalmente dominante.
II La economía política Escribimos para el público grueso, para lectores no familiarizados con la Ciencia Económica ni con la Ciencia Política. Por ello van por delante algunas definiciones. Política económica. Todo gobierno en todo país tiene que tomar acciones de Políticas Públicas. Dentro de ellas unas son de fundamental importancia para la vida del país, porque involucra a todos sus pobladores. Economía política: Es considerada una de las ciencias sociales modernas; trata del desarrollo de las relaciones sociales de producción. Estudia las leyes económicas que rigen la producción, la distribución, el cambio y el consumo de los bienes materiales en la sociedad humana, en los diversos estadios de su desarrollo.
La economía política es una ciencia histórica. Revela las condiciones y causas del origen, evolución y cambio de unas formas sociales de producción por otras, más progresivas. La economía política roza los intereses económicos y políticos fundamentales de los hombres, de las diversas clases de la sociedad y, en las formaciones antagónicas de clase, es campo de una aguda lucha clasista. Por esto no existe ni puede existir una economía política única para todas las clases. La política económica está íntimamente ligada a la economía política, se desprende de ella, de la misma toma sus principios, fundamentos, orientaciones. Toda nación independiente y soberana debe tener definida su economía política para, a partir de ella, tomar decisiones de políticas públicas en el campo de la economía, que pasan a ser conocidas como políticas económicas. Cada política económica tiene objetivos que cumplir, a través de los diferentes tipos de políticas, que son múltiples, variadas.
III ¿Hacia dónde va nuestra política económica?
Los actuales países desarrollados (APD), pusieron en práctica para alcanzar su desarrollo industrial, políticas de industrialización, comercial y tecnológica (Pict), e implementaron simultáneamente instrumentos legales para garantizar su éxito. Por ello, países como Inglaterra, Alemania, Australia, Austria, Dinamarca, España, EE UU, Francia, Holanda, Japón, Italia, Suecia y Suiza, cuando estaban en vías de desarrollo, adoptaron políticas proteccionistas.
Esas políticas poco diferían en sus concepciones fundamentales: protecciones arancelarias para sus productos e industrias, políticas fiscales proteccionistas, subsidios, promociones industriales, protección a sus materias primas, promoción a la tecnología, a la formación de técnicos y apoyo en la infraestructura. Muy al contrario de lo que se cree y se difundió, sólo practicaron de manera más o menos fluida el libre comercio una vez alcanzada su industrialización. Las primeras políticas de libre comercio comenzaron a ser efectivas muy avanzada la segunda mitad del siglo XIX, especialmente por Inglaterra y Francia.
¿Deben los actuales países en vías de desarrollo adoptar esas mismas políticas? Aquellas políticas fueron adoptadas a partir del siglo XVII, y de manera más consistente después de la primera y la segunda revolución industrial en Europa, de manera que estamos a más de dos siglos de distancia de esos hechos. A la par, la productividad de las escasas industrias de los países de Latinoamérica, por caso, está muy distante de los APD, cuya experiencia, tecnología y escalas de producción nos aventajan de manera notoria, por lo que la competitividad debe venir por otro lado.
Esos países imponen sus ventajas, y los tratados de libre comercio (TLC) tienen, entre otras, esas finalidades. Esa es la razón por la que los gobiernos de países nacionalistas evaden los TLC con los EE UU y con la Unión Europea (UE).