Para el venezolano común, continúa enredado el clima político. Informaciones que se cruzan y contradicen saliendo de una misma fuente. Uno de los objetivos de las matrices de opinión habituales es complicar el panorama. Confundir al adversario… Entorpecer la comprensión cabal. Son juegos de la lucha por el poder… tácticas de incoherencia e incongruencia. “La política es la continuación de la guerra por otros medios”. Antes de pelear se debe dividir al adversario, Enmarañarlo con noticias falsas e informaciones que lo debiliten. Estrategias de información y contra información. No en balde el filósofo y estratega militar de la antigua  China, Sun Zu, diría: “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. Pero hay que distinguir el fruto de la paja. Concentrarse en lo fundamental. Siempre hay una línea central, un camino trazado… un plan definido. En política, lo sabio es descifrar, en medio de tanta maniobra, la médula de los acontecimientos.

      En el actual intento de diálogo entre el gobierno y la oposición promovido por el Reino de Noruega, hay que leer entre líneas, lo que está detrás de cada frase o palabra. Hasta por cortesía se asiste a una reunión de esta naturaleza., como es el caso de la invitación de Noruega. Ambos viajaron sin creer en su pertinencia, objetivo y viabilidad. ¡Las cartas están echadas! En ambos lados, no hay ni siquiera un paso atrás para coger impulso. Mucho menos ilusiones de transacción. Son veinte años de trato… se conocen muy pero muy bien. Las condiciones objetivas y subjetivas indican lucha frontal y sin cuartel.  No hay tregua ni paréntesis permisible. El gobierno por su mantenencia en el poder a costa de lo que sea y la oposición por el “cese a la usurpación”; ósea, nuevo gobierno. Lo demás es dilación… ardid. Como es ya habitual, Maduro llama al dialogo cuando tiene entre la manga una propuesta para afianzarse en el poder. Recuérdese el tiempo previo al 20 de Mayo; propuso adelantar las elecciones presidenciales.   Ahora, propone adelantar las elecciones para la Asamblea Nacional. ¡Quiere liquidar la actual AN!

 La verdad, es que Maduro nunca ha tenido intención de desarrollar un proceso de diálogo sincero…productivo. Desde los tiempos de Chávez el proyecto del socialismo del siglo XXI, ha sido autoritario… hegemónico y excluyente. Lo propone para atrapar a incautos o simplemente para envolver a oportunistas y aprovechadores. La gente lo siente así y por eso el 54% no cree en negociaciones políticas; según resultado de encuesta reciente. Lo conocido hasta ahora han sido propuestas de diálogo huérfanas de contenido y disposición a cambios concretos. Por ejemplo, la propuesta de adelantar las elecciones para la AN, ha podido contemplar la designación de un nuevo CNE; integrado de común acuerdo entre la oposición y el gobierno. Dos representantes de cada bando y uno de naturaleza independiente escogido por ambos. Con observación internacional e integración de mesas de forma paritaria. En el fondo, “Vamos a elecciones pero las condiciones las impongo yo unilateralmente”.

     No hay que llamarse a engaño. El proyecto Chávez trabaja exclusivamente por consolidar su hegemonía. Hasta ahora ha jugado con la oposición, que ha sido errática más de las veces. Escenificándose en el país una lucha muy fuerte por el poder. Con el hándicap que el gobierno de Maduro perdió la gobernabilidad. No tiene capacidad de respuesta a las demandas y necesidades primarias de la población. El déficit de servicios públicos (electricidad, gas, agua potable, gasolina, teléfono, transporte y salud pública) ronda el 60%. Los alimentos y medicinas poseen costos superiores al 1000% de los ingresos. El cambio de gobierno solo se logrará con la intervención multitudinaria de la gente en la calle y la actoría protagónica de las FFAA.