Según definiciones básicas provenientes de la página web institucional del Banco Central de Venezuela (BCV), las reservas internacionales constituyen “los recursos financieros en divisas con los cuales cuenta un país para garantizar los pagos de los bienes que importa y el servicio de la deuda, así como para estabilizar la moneda”. Actualmente, los niveles de reserva internacional de la nación están por el orden de 10.448 millones de dólares (al 23 de febrero del 2017, última fecha disponible).
Esta cifra es baja y muy crítica. Veamos sus razones. La economista Anabella Abadi realizó un trabajo de investigación, en el cual proporciona resultados desalentadores para el 2017. Advierte que la deuda estructurada del país está muy cerca de los 10.000 millones de dólares para el presente año, sin incluir otros pagos a proveedores extranjeros y los compromisos por laudos arbitrales perdidos recientemente, lo que agregaría unos 16.000 millones de dólares a la cifra anterior. ¡Escalofriante! No tenemos en nuestro ‘tanque’ para hacer frente a estas obligaciones financieras.
Además, la economista estima que el ingreso de divisas por concepto de comercialización petrolera se redujo en un 60% en 2016, pues, en el 2015 entraron 13.320 millones de dólares y ahora en el 2016 se obtuvo 5.290 millones de dólares. En este contexto de reducción de ingresos es visible que se complicará aún más el panorama actual para hacer frente a los requerimientos esenciales de funcionamiento de la economía.
El ‘tanque’ de divisas desde hace un buen rato se vació. ¿Por qué razón usted cree que existe la escasez de medicamentos, alimentos, insumos básicos o repuestos de automóviles? Simplemente porque la producción nacional en estado de depresión no soporta la demanda y no se cuenta con recursos para importarlos que pueda cubrir este déficit. La mala noticia —por los vientos que soplan— es que la caída de las importaciones seguirá profundizándose, la falta de oxígeno financiero continuará y se prolongarán las carencias.
