Venezuela vive una terrible época de decadencia. La crisis de alimentos y medicinas, bajos ingresos, largas colas y el bachaqueo han creado un ambiente de desesperanza y caos. Hay generalizada desestabilización de la sociedad. La impotencia se apoderó angustiante de más del 80% de la población. La exclamación ¡hasta cuándo durará esto! es común en las conversaciones. Son tiempos de retroceso y descenso en la conquista de las más sentidas aspiraciones o proyectos individuales y grupales. La situación económica pesa como cien toneladas y las reservas morales flaquean ante la terrible adversidad económica.
Bien pudiera esta situación constituir un entorno proclive al tratamiento de la novela picaresca española. En la madre patria, la época de conversión entre el Renacimiento y el Barroco dio origen a la anti novela, donde el pícaro era el protagonista y alrededor del cual se desarrolló la trama humana principal de la picaresca. Múltiples actores e historias de vida, sacadas del alma adolorida y desconsolada de la sociedad en su conjunto. Los tiempos son parecidos, en términos de mengua y degradante vida social.
Por eso, la dinámica de la política actual venezolana trae a mi memoria la novela picaresca española. Desprovista por supuesto de la carga literaria y metafórica. Pero con su expectativa de ironía, sarcasmo y burlas a la conducta y conflicto entre los grupos en la batalla por el poder. Allá la rivalidad eran nobles y siervos aquí son “oligarcas” y “pobres”. Unos supuestamente privilegiados y los otros sufriendo las calamidades de unas conductas reñidas con la moral y ética de naturaleza política. Esa es la imagen que tiene buena parte de los venezolanos de quienes practican como oficio la política o la labor de empresario.
¡Todo pareciera una estafa! Ambos cantan victoria en la reunión de la OEA. La Carta Democrática esta activada, grita Ramos Allupp. Mientras el Gobierno condecora a la canciller por la victoria en la OEA. La oposición canta convencida que el revocatorio será esté año y por otro lado se afirma que será el próximo. ¿Quién tiene razón, nadie lo sabrá? Dependerá del color con que se mire. El tiempo descubrirá la verdad.
