El daño que en el alma nacional han hecho dos décadas de histeria polarizada aflora por todos los rincones. Incluso en la lejana Noruega y es bueno aclarar.
Si nos fijamos en las declaraciones tanto del presidente Maduro como del aspirante autojuramentado, y no son los únicos, luce como que las partes que acordaron asistir a Oslo quieren patear la mesa. No pueden… pero a veces parece.
Nicolás Maduro a cada rato hace públicos, por encima del llamado a la prudencia de la Cancillería noruega, partes de guerra donde denigra de la oposición que su gobierno aceptó como contraparte… y va narrando victorias. ¿Será que el Presidente busca que los partidos se regresen furiosos a Caracas?
No lo creo, pero el autojuramentado cada vez que puede imita al Presidente en funciones cuando viola todas las reglas de una negociación. El presidente de la Asamblea Nacional extrañamente, y para complacer al segmento más idiota de sus seguidores, al tiempo que anuncia haber enviado representantes a Oslo… critica la negociación y el diálogo… peor… no retira sus enviados pero tampoco deja de aclarar que “no se ha llegado a ningún acuerdo”… como si una negociación como la de Noruega y otros países fuese una rebatiña a resolver en una semana.
