Opinión

OPINIÓN// «Los once principios de la propaganda», por Kaled Yorde

En política sucia es válido el engaño, la mentira, la simulación y el cinismo descarado, como aquello de trasponer en el adversario los propios errores y defectos, vale  decir, achacarle al contrario lo que el dictador hizo o piensa hacer. El tristemente célebre Goëbbels, ministro de Propaganda Nazi del Tercer Reich de Hitler, acuñó once principios o reglas de la propaganda, que más luego todos cuantos dictadores, autócratas y tiranos del mundo han seguido a pie juntillas. La Venezuela secuestrada por Fidel y Raúl y ahora por la dupla Maduro-Cabello, no ha escapado a la tentación de aplicar esos once principios de la propaganda para poder engañar a la gente y así mantenerse en el poder. 

1) Principio de simplificación y del enemigo único: Exhorta al gobernante a adoptar una única idea, un único símbolo; también individualizar al adversario en un único enemigo. Para Hitler lo fueron los judíos, gitanos y todo alemán que no estuviera de acuerdo con el alocado militarismo belicoso del Tercer Reich. Para Fidel lo fueron los Estados Unidos, mientras que para los revolucionarios bolivarianos la lucha anti-imperialista contra Washington, desde luego, no en contra de Moscú o Pekín, los más grandes imperialistas.

2) Principio del metodo de contagio: Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada. Esto en criollo no es otra cosa que meter a todos en el mismo saco.

3) Principio de la transposición: Acá entra en juego lo que adelantamos arriba: Cargar sobre el adversario toda culpa, todo desastre que ocurra en el país, mostrándose el régimen dictatorial como un gobierno de ángeles o arcángeles, incapaces de cometer ni siquiera involuntariamente un solo error, ni una sola equivocación. Goëbbles añade: “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que distraigan”. 

4) Acá entra en juego las sempiternas denuncias de magnicidios, de golpes de Estado y atentados a manera de trapos rojos, que solo están en la cabeza del dictador de turno. Igualmente el ministro alemán sugiere responder cualquier ataque que se haga contra el régimen con el ataque.

5) Principio de la exageración y la desfiguración: Convertir cualquier incidente, sucedáneo que ocurra en la cotidianidad, cualquier anécdota o noticia, por pequeña e insignificante que sea, en una grave amenaza para el régimen.

6) Principio de la vulgarización: Goëbbles explica que toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida.

Cuando más grande e ignorante sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar, debido a que la capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa, además de que tienen gran facilidad para olvidar. En la próxima entrega se continuará con los restantes principios.

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Opinión