Félix Cordero Peraza – Analista Político
Nada ha hecho más daño a Venezuela que la polarización. Le dividió perversamente. Hogares, familias, gremios, centros de trabajos, etc. Más daño, incluso, que nuestro propio facilismo, sectarismo, corrupción, ingobernabilidad e ineficacia de subdesarrollo. Por razones ideológicas. Oligarcas e imperialistas unos y los otros chusmas. Lo que estoy seguro es que nadie quisiera ser chusma. Segmentación fratricida y degradante que llenó de tirria a los venezolanos. Ni todos son chusma ni todos son oligarcas. Una estrategia malévola. Se ha podido redactar la misma Carta Magna, establecer que Venezuela es un Estado social de Derecho, justicia y socialista, implantar misiones, para sacar a los pobres de la pobreza. ¡Sin la siembra del odio!
¡Esa es la verdad! Se escogió el camino de la revancha de una clase contra otra. En esto, nadie podrá tirar la primera piedra. Explotaron resentimientos de tipo histórico, sociológico y hasta antropológico. Todos somos hechura de estas tierras de espectaculares recursos naturales y también riquezas. ¡Cómo se nos hincha de orgullo y amor patrio el alma venezolana cuando vemos la exuberante maravilla de Canaima y sus montañas, bosques y aguas, en la película “Punto de Quiebre”! De la sala de cine salió todo el mundo cargado de vanidad y presunción. Porque aquí, y esa es la gran tragedia la polarización no dividió el país entre clases sociales como se aspiró y programó. Se fracturó la familia, a lo interno de los estatus sociales. Aunque se pretendió dividir la lucha entre pobres y ricos, esta nefasta estrategia política dividió más que todo a los pobres. En toda la sociedad, hay conflicto por intereses económicos, políticos, culturales y hasta ideológicos. Natural en una sociedad competitiva. Sin embargo, deberán ser resueltos en forma pacífica en un ambiente de respeto a derechos y obligaciones.
