Luis Fuenmayor Toro- Exrector de la UCV [email protected]
“El Gobierno utiliza este tipo de denuncias para profundizar la polarización política y electoral existente y aglutinar a su alrededor a todos los susceptibles de ser aglutinados”.
Desde su primer triunfo electoral y luego permanentemente, a lo largo de los distintos gobiernos habidos este siglo, siempre en coyunturas de posibles cambios, el chavecismo ha recurrido a las denuncias de supuestos magnicidios y de golpes de Estado. Los magnicidios han sido evidentes mentiras, que pretenden estimular la sensibilidad de nuestra gente ante el asesinato de cualquiera, con la excepción hoy día del homicidio de los jefes de las bandas delictivas, que acomete impunemente el Gobierno nacional. Entre Chávez y Maduro han acumulado tantos intentos de asesinato político como ningún otro gobernante en el mundo, incluido Fidel, creo. En el caso de los supuestos golpes la situación ha sido parcialmente diferente, pues en algunos casos han sido ciertas las intenciones o preparativos golpistas, lo que ha llevado al apresamiento de militares y civiles aparentemente comprometidos.
En todos los casos, ciertos o irreales, el Gobierno y el Psuv los han utilizado para acusar a sus enemigos, políticos y no políticos, para descalificar a la única oposición que les gusta y aceptan (la MUD), para acusar al imperio estadounidense y al expresidente colombiano Álvaro Uribe y para meter en prisión a unos cuantos personajes molestosos para el régimen. Dicho más directamente, el Gobierno utiliza este tipo de denuncias para profundizar la polarización política y electoral existente y aglutinar a su alrededor a todos los susceptibles de ser aglutinados. Por esta razón, muchos no le prestamos mayor atención a este tipo de acusaciones, pues las consideramos parte de lo que es lamentablemente la lucha política actual, carente de cualquier contenido importante para el desarrollo de nuestra nación.
