Opinión

Lea en Opinión: ¡Ahora a revitalizar el diálogo!

 Félix Cordero Peraza/ Analista político / [email protected]

Todo acto político transcendente deja claras e importantes lecciones. No podían ser diferentes las concentraciones, del primero de septiembre. En mi percepción, ambas colmaron las expectativas planteadas por la dirigencia política. No sabría decir si fueron 18 kilómetros o fue un millón de personas la opositora, en tres avenidas. Solo sé que fue mucha gente.  La oficialista llenó la avenida Bolívar. Las fotos publicadas en las redes sociales dan cuenta de ello. También vi mucha foto trucada. Gente de todos los estatus socioeconómicos y de todas partes de la nación. Sin duda un esfuerzo extraordinario de organización y movilización. Donde predominó la actitud cívica y democrática.  

   Como terminaron fue una demostración de madurez política y dominio de la escena.  Evaluaron cabalmente la realidad. La oposición sabía que una confrontación violenta la perdían, desde el punto de vista político, práctico e internacionalmente. Aplicaron el arte de la guerra. La racionalidad de Sun Tzu. Observemos estos dos pensamientos:  “Lo supremo en el Arte de la Guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla”. O este otro:  “Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud es peligroso”.  Fueron inteligentes y se impuso un liderazgo sensato y equilibrado.

  El punto central es que independiente de la cantidad de gente en una y otra marcha, el 1S sirvió para dialogar y convenir conductas pacíficas y comportamientos democráticos. La oposición se concentró en el este de Caracas y el Gobierno en el centro de la ciudad capital. Convinieron los sitios de concentración y lograron evitar el choque entre los dos grupos. Hay que decir además que en este acuerdo de coexistencia pacífica jugó un rol muy importante el expresidente del Gobierno español Rodríguez Zapatero, quien realizó un efectivo trabajo en las pocas horas que permaneció en Venezuela. En fin, triunfó la paz y se ensancho la perspectiva de continuar con el diálogo.  

 Venezuela es un territorio de paz y su noble gente anhela la  armonía, la avenencia y la conciliación entre sus conciudadanos. Este es el estado ideal y todos tenemos que trabajar para lograr un mínimo de convivencia entre el sector oposición y el Gobierno. La lucha debe ser por ideales, debates argumentales o programáticos. Que prevalezca el conocimiento y la información. La formación política de los ciudadanos. La diseminación de las ideas y de los puntos de vista de manera imparcial y equilibrada. 

  Sin lugar a dudas, las concentraciones son expresiones  de propósitos y de organización. En la asistencia juega papel predominante la oportunidad y de manera muy importante la motivación objetiva y subjetiva.  Ambas concentraciones  usaron recursos de  alta técnica de sociología de masas. Crearon grandes expectativas y supieron persuadir con los objetivos de cada asamblea. Al final del día triunfó la paz y la democracia. Ahora, toca revitalizar el diálogo. Echarlo andar para cosas especificas o muy puntuales. Dentro de una estrategia hacía la convivencia y la conciliación de naturaleza pragmática. Sin claudicar los principios. ¡Ocuparse por los problemas del ciudadano!

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Opinión