Ganar perdiendo o viceversa
Ylich Carvajal Centeno
Así estarán los retortijones a lo interno de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el Frente Amplio y toda la flora y la fauna oposicionista que Henri Falcón tuiteaba el viernes pasado entre aliviado y feliz que había participado en una “reunión productiva” con los mismos que en mayo pasado lo acusaron de vendérsele al Gobierno, de que iba a ser el vicepresidente de Nicolás Maduro y lo sepultaron en sus intenciones de ser presidente.
Da pena ajena. A la reunión en cuestión asistieron los promotores de la abstención que socavó las aspiraciones de Falcón, Henry Ramos Allup, Manuel Rosales, Henrique Capriles y Tomas Guanipa. No trascendió de qué hablaron pero el tui del ex gobernador de Lara deja entrever que está arrepentido de haberse postulado, que aprendió la lección y que seguramente su partido no postulará candidatos para las elecciones de concejales de diciembre próximo.
El mero tui fue noticia porque los supuestos dirigentes ya ni se reúnen y al parecer algunos ni se hablan. El alcalde de El Hatillo, Elías Sayegh, llamaba a “dejar el canibalismo entre nosotros mismos” mientras Capriles pedía “a quienes están dedicados a destruir a la oposición les pido que paren. Son ustedes los que le están dando oxígeno al Gobierno” y habló de una “depuración” de la dirigencia opositora. Por eso el tui de Falcón tiene un aire de redimido.
Una encuesta divulgada por un reconocido diario oposicionista de Caracas daba más luces sobre los cólicos que paran los pelos de la MUD. El estudio realizado por la firma Hercon Consultores, entre el 28 de junio y el 8 de julio, reveló que el 60% de los consultados no cree que los dirigentes de la Mesa, los mismos de la reunión con Falcón, trabajan unidos por el cambio y el 50,4% tampoco cree en que trabajan por el bienestar del país.
Pero el hallazgo más importante del estudio es que un sector amplio de los opositores ahora se declara ni-ni, no creen en la MUD ni en el Frente Amplio y lo que quieren es un cambio de dirigentes, es decir, cambiar a éstos ante los que claudicó Falcón, el más perdido en la política nacional. Para que tenga una idea de cómo va el manpulorio el estudio asegura que la líder más destacada viene a ser algo así como su viuda, la única que queda, María Machado.
Pero la prueba regia de que la MUD se fue toda a Comala es que el mismo chavismo está subiendo el tono y los modos de reclamarle al Gobierno soluciones a la crisis. Tras el 20M la gente percibe que el Gobierno y el mismo presidente Nicolás Maduro están fuera de peligro, que ya no está bajo amenazas como las que representaron las guarimbas o la actitud golpista de la Asamblea Nacional.
Al atemperarse la conflictividad política por la derrota de la MUD es inevitable que emerja con mayor intensidad la conflictividad social. Los reclamos y las protestas ahora son por servicios públicos, por salarios, por transporte, por la inflación, por la inseguridad, por los problemas cotidianos de la gente.
Una encuesta de Hinterlaces divulgada por José Vicente Rangel asegura que el 58% prefiere que sea Maduro quien resuelva la crisis económica y no un supuesto gobierno de la oposición, estos resultados no sólo ratifican la pérdida de credibilidad de la MUD sino que al mismo tiempo explican por qué se han intensificado y probablemente se sigan intensificando los reclamos, las protestas contra el Gobierno. La gente quiere que el Presidente resuelva y no piensa esperar de brazos cruzados por las soluciones.
¡A ver! si la gente y particularmente el pueblo chavista está reclamando soluciones, acciones concretas para salir de la situación calamitosa en la que estamos, el Gobierno y en especial el presidente Maduro debe ver la protesta como expresión de su victoria, porque lo lógico, lo normal, es que la gente le demande, le reclame, le exija al Gobierno.
A diferencia de las guarimbas y las acciones de la Asamblea Nacional que tenían un carácter evidentemente insurreccional, golpista, la protesta social, el reclamo popular es un reconocimiento del Gobierno, de su legitimidad, de que la gente espera por su gobierno. Ojala el presidente Nicolás Maduro entienda que siempre es preferible que el pueblo reclame y pida soluciones y no que le pida que se vaya.