Venezuela tiene la urgente necesidad de, no sólo lograr un buen precio, también necesita aumentar su producción para generar más ingresos de divisas por exportaciones petroleras.
La esperanza de Venezuela está puesta en la próxima reunión de los países productores y exportadores de petróleo, tanto de la Opep y no Opep. Sin duda, la apuesta de Venezuela y otros países está en los resultados de la reunión que se llevará a cabo en abril. Esta tiene una importancia capital para el mundo entero. No solo se discutirán las estrategias para equilibrar el precio del petróleo, allí se discutirán y planificarán los comportamientos de los mercados, la atención de cada uno de ellos, la garantía de suministros oportunos a los mercados y la política petrolera que deberá ser acordada entre todos los países productores y exportadores.
No podemos obviar la trascendencia de sentar en la misma mesa a productores Opep y no Opep. La caída de precios del petróleo ha promovido las coincidencias de intereses y la firme decisión de combatir las causas que conllevaron el derrumbe de los precios. Hay apetitos de las grandes potencias mundiales de ejercer la hegemonía económica y uno de los mecanismos es el apoderamiento de las riquezas naturales y el manejo de las mismas, a través de la manipulación de los precios del petróleo, bien transable en los mercados, indispensable para la sobrevivencia del ser humano.
Venezuela ha sido uno de los países que más ha impulsado la reunión. Para Venezuela es imprescindible el ajuste y el equilibrio de los precios del petróleo. La caída de los precisos de $ 100 a casi $ 20 por barril ha representado una disminución en sus ingresos en divisas, producto de las exportaciones petroleras, en más de $ 70.000 millones de dólares anuales. El país se ha visto afectado notablemente, al punto que las reservas internacionales han caído en un 20% en los últimos tres meses, con un nivel de ingresos en divisas en menos de $ 300 millones en el primer trimestre de este año. Aun así, la República honró las obligaciones internacionales, cercanas a los $ 1.800 millones de dólares, entre principal e intereses.
El producto interno bruto ha sufrido, puesto que al no producirse los bienes y servicios necesarios para atender las necesidades fundamentales de la población, no se produce la activación de los sectores productivos, que muchos de ellos, dependen de materias primas importadas o la necesidad de accesar dólares preferenciales para poder transformar materias primas en productos terminados para la población.
Los precios de barril de petróleo tienen que ajustarse a unos niveles equilibrados, entre los $ 50 y $ 60 dólares por barril. Las inversiones necesarias que demanda la producción de hidrocarburos es muy intensa en capitales. La utilización de tecnologías, mantenimiento y aumento de la capacidad de producción y de la propia producción, demandan la realización de las inversiones.
Una de las estrategias de algunas potencias extranjeras es aumentar la producción, manejar mayores volumétricas de producción para obtener mayores ofertas que demanda de petróleo, trayendo como consecuencia una disminución el precio del petróleo. Esa estrategia ha dado resultado, y por esa razón, tenemos precios cercanos a los $ 25 por barril.
Venezuela y otros países Opep y no Opep necesitan sacar del mercado cerca de 3 millones de barriles. Esta decisión se tomará para el bien de la oferta y de la demanda.
Venezuela, en este momento, tiene la urgente necesidad de, no sólo lograr un buen precio, también necesita aumentar su producción para generar más ingresos de divisas por exportaciones petroleras, y de esta manera, poder atender las necesidades internas.
No podemos llegar a pensar en el colapso de Venezuela, aunque hay venezolanos, sobre todo en el exterior, que sueñan con el colapso de Venezuela y la toma del poder por parte de otro país. Hay que ser bien miserable para llegar a esos extremos. Venezuela, con la reserva de petróleo más grande del planeta, utilizaría cualquier mecanismo para monetizar parte de su petróleo enterrado en las entrañas del subsuelo venezolano.
Es momento de unión y concordia entre los venezolanos. No pueden solo tratarse de derrocar al Gobierno. Se trata de convivir democráticamente, y utilizar los mecanismos establecidos en la Constitución. Ir por los atajos y los caminos inconstitucionales, ya puestos en práctica, sin resultados positivos para el país, se le haría un grave daño a todos los venezolanos que deseamos paz, tranquilidad y prosperidad.
Esperemos que la sensatez prevalezca y logremos enrumbar a nuestra querida Venezuela, con el concurso de cada uno de los venezolanos. Mientras tanto, deseamos que se logre en la próxima reunión extraordinaria de los países de la Opep y no Opep, que las materias a tratar y sus decisiones sean las más convenientes para el planeta, y muy especialmente para Venezuela.