Hablaremos hoy de variables que transversan la decisión del voto y de los escenarios que veo. Cuatro fuerzas compiten en las elecciones del 6D. Gobierno, oposición, independientes y abstención.
El triunfo opositor u oficial tendrá que ver con el efecto que tengan independientes y la abstención en resultados finales. Pero en principio, ambos perjudican más a la oposición. ¿Por qué? Porque independientes y abstención salen mayoritariamente del campo opositor clases A-B y C. Status socioeconómico donde la oposición tiene mayoría. Pero solo representan el 30% del registro electoral. El 70% está en las clases D y E, que constituye el 70% de los electores. Donde predomina el votante oficial. En las últimas elecciones a presidente la abstención se ha reducido, en comparación a los postreros de la “cuarta república”. La abstención en la última parlamentaria 2010 fue del 46%. La polarizadas aumenta la abstención. En las elecciones (presidenciales, referéndum, regionales y parlamentarias) desde el 2006 hasta la fecha, bordeó el 34%. Para el 6D la tendencia que observamos es que se mantendrá entre el 30% y el 40%.
La endiablada polarización da signos claros de agotamiento y desesperanza entre electores. Más del 90% de los venezolanos exigen diálogo, entre las partes, quieren paz, y consideran que no la tienen por la conducta gubernamental y opositora de corte radical. Respaldan la convivencia. Consideran que pudiera llevar a comportamientos consensuados que mejoraría la económica y a desmontar el fanatismo. ¿Ven esto los actores políticos? Pareciera que no…
Mientras, una gigantesca masa de electores milita en los grupos oficiales y opositores. Cargadas de cuentas por cobrar de corte racista… codiciosa y prepotente. Inducida por el liderazgo chavista y opositor. Esa inmensa población milita en el GPP o en la MUD. O están rezagadas en sus campos naturales de influencia. Ha sido tan ensañada la polarización política que ellos supeditan su propia suerte a la inexistencia del otro. Por eso, actúan y vociferan en términos de exterminio. ¡O ellos o nosotros! El maniqueísmo elevado a la “n” potencia.