Hacer un análisis de la perspectiva de la historia que transcurre en nuestra Venezuela es oportuno y conveniente. Todos sabemos que la alternativa democrática vivió episodios de debate interno donde se planteaban vías distintas, donde el escenario de lo electoral como única forma de encontrar cambios, era sometido a críticas, burlas y campañas de descrédito que nacían de lo interno de la oposición.
En diversas ocasiones pude leer artículos, twits y comentarios de voceros en los que en detrimento a Henrique Capriles, cuestionaban su propuesta de construir una mayoría que lograra consolidar un triunfo electoral con contundencia. Incluso, iban mucho más allá sobre la base de que Capriles debió tomar caminos más radicales y, si esto hubiese ocurrido, probablemente este 6D no sería tan histórico.
En el entendido de que la crítica es válida, que nutre y fortalece la democracia, critica a la cual de forma exagerada fue sometida la vía que proponía desde un principio Capriles, hoy también es importante resaltar que el 6D ganó también una forma de hacer política y en este caso, con mucho respeto, pedir a todos los que integran la Unidad, más conciencia política, más madurez en la toma de decisiones y continuar por una vía que nos hará construir un cambio.
Capriles demostró que los líderes ponen a prueba su solvencia en los momentos más difíciles, incluso, cuando su popularidad pueda ser afectada. Pese a la corriente, mantuvo su postura de forma indeclinable y esa postura, con el concurso de todos y la fuerza de la unidad fue la que se consolidó el 6D. Decir esto es un acto de justicia, no reconocerlo sería un enanismo político.