Opinión

En el país de los ciegos…

Hay alguna gente que, por ingenuidad, ha saludado como buena la gestión de un exministro árabe barinés, lo cual también parece haber calado dentro del Gobierno y del Psuv, razón por la cual lo destinaron hace poco a presentarse como candidato a diputado. Es tan poca la gente en el Gobierno con algo que mostrar, que cualquiera que demostrara alguna obra aparecería como un “gran realizador”. 

Este nunca ha sido un país con muchas realizaciones o ejecutorias realmente importantes; ha sido casi siempre un país de gobernantes mediocres, tanto hoy como en el pasado adecocopeyano, pero, sin duda, hoy la situación se ha agravado o profundizado y la gente común lo ha notado. Este es un país de gobernantes ciegos, por lo que un tuerto destaca mucho dentro del conjunto, llegando incluso a deslumbrar a dirigentes opositores.

No es la primera vez que un tuerto dentro del chavecismo ha deslumbrado a los venezolanos. Recuerden a Vielma Mora, cuya gestión en el Seniat deslumbró a más de uno dentro de la oposición polarizada, por lo que nunca hablaron de las corruptelas generadas a su sombra, ni se supo de su intenso sabotaje a la aplicación de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, por sus absurdos deseos de administrar como un impuesto lo que las empresas debían por ley dedicar a su desarrollo científico y tecnológico. Pero lo insólito de estos tuertos es que no hacen sino realizar el trabajo que se espera de ellos, y no necesariamente lo hacen en forma excepcional, sino que lo ejecutan de manera improvisada y sin garantía ninguna de calidad.

Así, en los trabajos en el cauce del Río Valle son varias las cosas mal hechas. No se estudió el impacto ambiental, aunque dentro de poco aparezcan los informes. De hecho, cientos de árboles fueron mutilados y luego removidos, en su mayoría árboles protegidos por sus características especiales. No sería de extrañar que pronto nos informen de “un bello bosque” hecho con estos árboles por allá en la margen occidental del Río Esequibo. 

El cauce del río Valle no fue ampliado, no se aumentó su profundidad, por lo que el nivel del agua debe subir por encima del usual al introducirle numerosas y voluminosas columnas de concreto. Esto hace que con lluvias que antes solo elevaban el nivel de las aguas, pero no producían desbordamiento, ahora lo produzcan, como ya ocurrió en las estaciones de la línea del metro que va a La Rinconada.

Pero el exministro, ahora candidato, se presenta en la inauguración de cualquiera de los parches y remiendos a su cargo anteriormente. Va a la apertura de una nueva estación de metro, que debería llamarse “Colinas de Bello Monte”, por su localización, y que tardó 8 años en construirse. ¡Tremenda eficiencia! Su presencia allí junto al Presidente contraviene la Constitución y la ley. ¿Votará la gente por un candidato que se presta para inconstitucionalidades?     

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