Miguel Pérez Abad Presidente de Fedeindustria
En Venezuela, nos toca iniciar un proceso de recuperación económica que en principio debe aspirar a una primera meta: la estabilización, luego recuperación y crecimiento. Para esto no hay receta única, aunque sí existen algunas decisiones que, matemáticamente, lucen inevitables.
Una de ellas es el perfeccionamiento del mercado cambiario, que no solo incluya ajuste del tipo de cambio, sino una distribución más focalizada de los dólares en los insumos para producir bienes terminados en el país y que estén dentro de sectores esenciales como alimentos y medicinas.
Para ello, es preciso superar algunos temores. Recientemente, en este mismo espacio, escribí un artículo titulado “Los venezolanos están claros”, en el cual, basado en estudios serios, se evidencia que el pueblo valora con un precio mucho mayor al precio oficial a ciertos bienes de ciertos bienes y servicios considerados tabú (gasolina y el dólar, mejores ejemplos, pero existen otros), aunque nunca se acerca al exabrupto del precio del mercado negro, por lo menos en el caso del dólar.