David Martínez, piloto de profesión, pasó cinco días entre escombros para recuperar los cuerpos de su esposa, su hija menor y su suegra en el edificio Belo Horizonte, en Catia La Mar, en el estado La Guaira. Ahora trabaja en Valencia, en el estado Carabobo, mientras intenta sobreponerse a la tragedia.
El regreso que lo devolvió a la tragedia
Martínez había regresado de Michigan el 24 de junio, el mismo día del doblete sísmico que afectó a La Guaira, Miranda, Carabobo, Aragua, Falcón, Yaracuy y el Distrito Capital. Su vuelo se retrasó por distintas dificultades y aterrizó en el Aeropuerto Arturo Michelena cerca de la 1:00 p. m., justo antes de su última conversación con la familia.
Durante los terremotos estaba en el hangar, en labores con una aeronave, y no entendió de inmediato la magnitud de lo ocurrido. Solo después de revisar las noticias supo lo que pasaba. Al día siguiente debía volar nuevamente, pero pidió ir a La Guaira porque no sabía nada de sus familiares.

Cuando llegó a Catia La Mar encontró calles destruidas, edificios colapsados y personas excavando con sus propias manos. En medio de ese panorama estaba el edificio Belo Horizonte, donde vivió durante 15 años con su familia.
Claves
- —David Martínez tardó cinco días en recuperar a su esposa, su hija menor y su suegra.
- —El edificio Belo Horizonte quedó reducido a escombros en Catia La Mar.
- —El piloto regresó de Michigan el 24 de junio, el día del doblete sísmico.
La esperanza de rehacer su vida en La Guaira

“No hay una forma de describir lo que se siente en ese momento. Lo único que ves son ruinas y sabes que debajo de ellas está tu familia. Se te pasan miles de cosas por la cabeza y es imposible organizar las ideas”, relató.
Oliver, uno de los rescatistas, permaneció junto a él durante todo el operativo, al igual que los bomberos voluntarios de Petare, que se incorporaron al tercer día. “Los localizamos entre las 5:00 p. m. y las 4:00 a. m. Cuando abrimos el piso lo primero que vi fue sangre. No pude seguir. Mi hijo y Oliver continuaron. A él le tocó esa dura tarea”, dijo con la voz quebrada.
A un mes del doblete sísmico, Martínez aún no sabe cómo procesar las pérdidas. Se refugió en el trabajo porque tiene otros tres hijos por quienes responder. Pese a todo, insiste en volver a La Guaira, que sigue considerando su casa: “Lo único que quiero ahora es trabajar, recuperarme económicamente y regresar. Esa sigue siendo mi casa”.
La historia también marcó a quienes participaron en el rescate. Ámbar González, una voluntaria que llegó desde Caracas, ayudó a los sobrevivientes a recuperar a sus familiares. Dijo que la experiencia fue “horrenda” y que rescataron a más de 40 personas con vida en cinco días, aunque vieron muchos más muertos que sobrevivientes. También cuestionó la escasez de equipos durante los primeros días de la emergencia.
