La última vez que las usaron fue en la guerra entre Irak e Irán (años 80). Saddam Hussein instado por EEUU utilizó esas armas contra las tropas iraníes y los pueblos kurdos. Un informe titulado “Lecciones aprendidas en la Guerra Irán-Irak” calificó estas armas de obsoletas. Hoy son la excusa para atribuir a Siria su uso. Misiles “nuevos, bonitos e inteligentes” es la respuesta militar que puede desembocar en una Tercera Guerra Mundial
Sin pruebas y sin esperar los resultados de la Organización para la Prevención de Armas Químicas (OPAQ) se desencadena un proceso que puede concluir en un botón nuclear. Los fundamentos: información suministrada por el grupo terrorista Jaysh al-islam y Cascos Blancos (ONG fundada el 2012 en Estambul por un antiguo oficial de inteligencia del ejército británico). La USAID (Organización norteamericana destinada a promover cambios de régimen, aunque su fachada es de Agencia para el desarrollo aportó 23 millones de dólares para su creación, ampliados luego a 120 millones por el Foreign Office británico y otros gobiernos europeos.
Trump acusó por vez primera a Siria, de un incidente similar al reciente, el 4 de abril de 2017. Fue una ofensiva de 59 misiles “menos bonitos y menos inteligentes que estos últimos”. En ese incidente la información también provino de Cascos Blancos y de Jays al islam. Resulta extraño que 5 o seis de los 28 gobiernos europeos se arriesguen a un ataque militar cuando las únicas evidencias son (otra vez) de la misma fuente. China rechazó el uso de la fuerza en los asuntos internacionales y abogó por el respeto a la integridad territorial de todos los países.
El inspector de la ONU en IRAK, Scott Ritter, experto en armas de destrucción masiva, quien dimitió por disentir de Bush, declaró: “los videos de Cascos Blancos que fundamentan las acusaciones contra Siria, evidencian incompetencia o fraude”, y agregó: “los testimonios (anteriores) de Cascos Blancos sobre armas químicas en Siria fueron actos teatrales para un público no especializado en el tema”.