La falta de información agrava la desesperación de las familias que buscan a sus seres queridos tras el doblete sísmico que golpeó a La Guaira, estado venezolano declarado zona de desastre, y que hasta ahora ha dejado más de 2.500 muertos.
Rumores, contradicciones y una búsqueda sin respuestas
Un mensaje en redes sociales aseguró que el niño Geremmy Mendoza, de 11 años, había sido rescatado y trasladado al refugio del Polideportivo de La Guaira. Pero su hermana, Marianys Ramírez, sostuvo que se trata de un rumor imposible de confirmar.
“La información primero la transmitió un pastor, luego unos vecinos dicen que lo vieron, pero todo son comentarios, rumores que no hemos podido confirmar”, contó la joven de 29 años, quien insiste en que no ha recibido datos certificados sobre lo ocurrido.
Ramírez dijo que fue al Polideportivo de La Guaira, donde le aseguraron que no había niños abandonados en ese lugar habilitado para atender a los damnificados. Sin embargo, asegura que allí también recibió respuestas contradictorias sobre posibles traslados de personas a Caracas.
Una familia atrapada entre escombros y una morgue improvisada
La joven es hija de la legisladora regional Marisela Caraballo, quien vivía junto con su esposo Renzo Mendoza en un urbanismo de la Misión Vivienda, en Caraballeda. El edificio se desplomó por el doblete sísmico y, desde entonces, Ramírez no sabe dónde están su madre, su padrastro, una cuñada y dos hermanos.
También fue al puerto de La Guaira, donde han instalado una morgue accidental para identificar los cuerpos de los difuntos, pero tampoco obtuvo datos precisos.
Frente al edificio donde vivía su madre, espera el avance de los trabajos de remoción de escombros mientras dice que está “luchando sola” en el terreno. En medio del dolor, reclama “información veraz” y denuncia que hay personas “burlándose del dolor ajeno y haciendo maldad”.
El llamado de una hija que sigue esperando
La familia recibió incluso un mensaje de voz que afirmaba que Caraballo y Mendoza habían fallecido, pero que Geremmy sobrevivió con lesiones menores y fue llevado a un refugio. Les prometieron enviar una foto del niño, pero nada llegó.
“No sé ni cómo expresar lo que siento, no sé nada, hay muchos rumores, no hay información certificada”, dijo Ramírez, mientras espera que la remoción de escombros permita obtener respuestas sobre sus familiares.
