El Tren de Aragua, organización criminal que se creía desarticulada tras la captura de varios de sus líderes, ha evolucionado hacia una red financiera con operaciones multinacionales. Estados Unidos aplicó nuevas sanciones contra once personas y entidades clave, desvelando su participación en esquemas de manipulación de cajeros automáticos, lavado de dinero mediante criptomonedas y control de rutas de oro ilegal.
Operaciones desde Venezuela y México
Las autoridades estadounidenses señalaron que los operadores vinculados a esta estructura delictiva actúan desde Venezuela y México, donde coordinan actividades que van más allá del tráfico tradicional de drogas o armas. Entre las prácticas identificadas destacan el hackeo de cajeros para extraer fondos de manera fraudulenta, el uso de Bitcoin y otras criptomonedas para ocultar el origen ilícito de capitales, y la gestión de redes que facilitan la comercialización de oro extraído de manera ilegal.
Una corporación criminal en expansión
El Tren de Aragua, originario del estado Aragua, ha demostrado capacidad de adaptación tras la presión de las fuerzas de seguridad. Su transformación en una corporación financiera refleja una estrategia para diversificar sus ingresos y reducir riesgos, aprovechando vacíos legales y la complejidad de los mercados digitales. Las sanciones impuestas por Washington buscan desmantelar estas nuevas líneas de acción, que han permitido al grupo mantener su influencia a pesar de los golpes recibidos.
La medida subraya el alcance transnacional de la organización, cuya estructura ahora incluye no solo a figuras históricas, sino también a profesionales y técnicos especializados en finanzas y tecnología, lo que complica su persecución y desarticulación.




