El mes de septiembre cerró en condiciones críticas para la población penal en Venezuela, tras confirmarse el fallecimiento de al menos tres mujeres privadas de libertad bajo custodia del Estado. Los decesos encendieron las alarmas de las organizaciones defensoras de derechos humanos sobre la garantía del derecho a la vida y la salud en los centros de reclusión del país.
Fallecimientos bajo custodia estatal
El primer caso registrado ocurrió el 19 de septiembre, cuando Carmen Rodríguez, de 66 años, falleció a causa de un infarto agudo de miocardio en el anexo femenino de la cárcel de Tocuyito, en el estado Carabobo. Cinco días más tarde, Tomasa Sánchez, de 72 años, murió por un paro cardiorrespiratorio en el anexo femenino del Centro Penitenciario de Occidente, ubicado en el estado Táchira.
Asimismo, tras múltiples solicitudes de traslado ignoradas, murió en la prisión de La Crisálida, situada en Los Teques, estado Miranda, Eleiner Sánchez, exdirectora del Centro Penitenciario para Procesados Judiciales 26 de julio, en el estado Guárico. La exfuncionaria, quien padecía una obstrucción intestinal, fue trasladada de emergencia al Hospital Victorino Santaella Ruiz, donde los médicos practicaron una cirugía que resultó infructuosa.
Brote de enfermedades en la cárcel 26 de julio
Paralelamente, el Observatorio Venezolano de Prisiones denunció una situación crítica en la cárcel 26 de julio, en el estado Guárico, donde los reclusos enfrentan desde hace una semana un brote de fiebre, diarrea y vómitos.
A través de la red social X, la organización no gubernamental expuso que la propagación del contagio ocurre con rapidez mientras los afectados carecen de respuesta asistencial sanitaria dentro del recinto penitenciario. La ONG recalcó que en el penal no hay personal médico y que las autoridades mantienen una actitud de indiferencia ante los reclamos de los presos y sus familiares.




