Greta Thunberg pronunció el miércoles 11 de diciembre en Madrid un discurso menos personal que en otras ocasiones. La activista sueca dedicó buena parte de sus 11 minutos en el estrado del plenario de la COP25 a citar datos de informes científicos para apoyar su mensaje de alerta sobre la situación del clima.
En su intervención más destacada en la cumbre, Thunberg arrancó precisamente explicando por qué esta vez iba a usar solo datos, en vez de emociones. «Hace un año y medio no hablaba con nadie si no tenía que hacerlo, pero entonces encontré una razón para hablar. Y desde entonces he dado muchos discursos y he aprendido que cuando hablas en público conviene empezar con algo personal o emocional para captar la atención. Cosas como ‘tu casa está en llamas’, ‘quiero que entréis en pánico’ o ‘cómo os atrevéis», dijo la activista refiriéndose a los discursos que ha dado en Davos o en la sede de la ONU en Nueva York.
Acto seguido, Thunberg añadió que su discurso del miércoles 11-D sería diferente «porque la gente se queda con las frases y nadie recuerda los datos», y pasó a citar informes de Naciones Unidas y otras estadísticas sobre la desigualdad en la contaminación entre países pobres y ricos. De hecho, durante su visita de seis días a Madrid, Thunberg se ha apartado del foco, cediendo la voz en sus intervenciones a activistas y científicos.
«¿Cómo comunicas esto sin sonar alarmista?», le preguntó a la audiencia, y tras dar las cifras, llamó a la movilización («Cada gran cambio en la historia ha venido del pueblo»). Poco después de su intervención, inició su viaje de vuelta a Suecia en tren, autobús eléctrico y coche eléctrico.
