Los abogados del hombre condenado a muerte en Texas por asesinar a dos hombres después que uno de ellos se burló de él por haberlo engañado en una venta de drogas, esperan que la Corte Suprema impida que sea el primer preso ejecutado este año.
Christopher Wilkins, de 48 años, se apresta a recibir la inyección fatal por la noche.
Wilkins explicó a los jurados en su juicio en 2008 cómo y por qué mató a sus amigos en Fort Worth tres años antes y que no le importaba si lo condenaban a muerte.
En una apelación pendiente ante la Corte Suprema, los abogados dijeron que Wilkins fue mal defendido en el primer juicio y las apelaciones posteriores.