Starbucks cerrará la próxima semana todos sus establecimientos en Corea del Sur de manera simultánea para que su personal participe en una lección de concienciación histórica, luego de que una promoción fallida de la marca provocara malestar por su relación con la masacre de Gwangju de 1980.
Una promoción que generó rechazo
La iniciativa comercial evocó uno de los episodios más duros de represión durante la dictadura militar en ese país, un hecho que sigue siendo sensible en la memoria reciente surcoreana. La reacción derivó en la decisión de suspender por un día la operación de las tiendas.
La medida busca que los empleados reciban esa formación histórica en un contexto en el que la compañía quedó expuesta por la polémica generada alrededor de la campaña.
