La ONG Laboratorio de Paz publicó dos guías prácticas para orientar a autoridades, organizaciones y personas afectadas sobre cómo deben funcionar los refugios temporales para damnificados por el doblete sísmico, con el fin de que respeten condiciones mínimas de dignidad.

La organización advirtió que estos espacios no pueden improvisarse y que los estándares internacionales de derechos humanos fijan obligaciones claras para proteger la vida, la salud y la dignidad de quienes perdieron sus viviendas.

Los refugios deben asegurar condiciones mínimas y evitar nuevos riesgos

Según Laboratorio de Paz, un refugio temporal debe garantizar habitabilidad mínima, acceso al agua potable, saneamiento, información clara, protección frente a la violencia, permanencia de las familias, participación de las personas afectadas en las decisiones que las involucran y una distribución transparente y equitativa de la ayuda.

La ONG sostuvo que muchos de los problemas que aparecen después de una catástrofe no son consecuencia directa del desastre, sino de una administración inadecuada de los refugios.

Entre las situaciones que pueden prevenirse, mencionó el hacinamiento, la falta de agua potable, la separación de familias, la ausencia de mecanismos de participación, la distribución arbitraria de la ayuda y la exposición de mujeres, niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad a nuevos riesgos.

Dos guías para autoridades y familias damnificadas

Con el propósito de facilitar la aplicación de esos principios, la organización presentó “Lineamientos mínimos para refugios temporales en Venezuela”, dirigido a autoridades, equipos de protección civil, gobiernos locales, organizaciones humanitarias y personas responsables de administrar refugios.

Ese documento organiza la gestión de un refugio alrededor de doce decisiones fundamentales, desde la selección del edificio hasta el cierre del refugio, e incorpora listas de verificación, recomendaciones prácticas y criterios basados en estándares internacionales.

La segunda publicación, “10 preguntas sobre refugios dignos”, está dirigida principalmente a las personas damnificadas y explica, con lenguaje sencillo, ilustraciones y una lista de verificación, qué derechos deberían ser respetados mientras permanecen temporalmente en un refugio.

Ambos materiales se apoyan en el Manual Esfera, las directrices del ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, y otros instrumentos internacionales sobre acción humanitaria y derechos humanos. Su mensaje central, remarcó la ONG, es que perder una vivienda no significa perder los derechos.

Laboratorio de Paz llamó a instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, iglesias, universidades, medios de comunicación, equipos de voluntariado y comunidades afectadas a usar y difundir estas herramientas para fortalecer una respuesta humanitaria respetuosa de los derechos humanos.

La organización también subrayó que la solidaridad ciudadana seguirá siendo indispensable durante toda la emergencia, pero que no sustituye las obligaciones del Estado para garantizar un refugio digno.

“Un refugio digno no depende únicamente de la buena voluntad: depende de cumplir reglas que la comunidad internacional ha construido durante décadas para proteger a las personas cuando más lo necesitan”, señaló la ONG.